Me pudo tu mirada
Me pudo tu mirada,
me pudo el brillo de tus ojos,
me pudo tu alegría encerrada,
me pudo tus labios rojos.
Todo eso a mí me pudo, me pudo, me pudo...
Todo tu ser me pudo,
tu fuerza comprimida,
de rabia, sin desahogo.
Algo que tenía que explotar
y no encontraba el momento,
algo que no podías aguantar
pues cruel era el tormento.
Noooooooh, Noooooooh...
A nadie decías tu nada,
a nadie, a nadie, a nadie...
A nadie le decías nada,
y por las noches salías
cuando ya duermen las almas.
Siempre sales a pasear
por las calles solitarias;
pues es grande tu dolor
y está afligida tu alma.
Ay....Qué dolor, qué dolor...
qué dolor más grande
si herida tienes el alma.
Tu miraste al yo pasar
por iguales circunstancias,
Y fue para mí el puñal
el puñal que había en mi espalda,
el que me hizo recordar
el valor de aquella lágrima.
Una lágrima furtiva
de esas que escapan del alma,
y que siempre con su ardor
hasta te abrasan la cara.
Esa noche estabas sola
triste y sola con tus lágrimas,
y yo me acerqué hasta ti
sin decir ni una palabra.
Aquella lágrima ardiente
aún corría por tu cara,
con mi pañuelo sequé
y sin pronunciar palabra,
yo te tomé de la mano
una mano fría e impávida,
y nos fuimos paseando
por las calles embrujadas.
Mmmmmmmh... Mmmmmmh...
Luego sentí tu calor
y tu alegría desbordada
y entonces quisiste pagarme
con el afecto de una lagrima,
una lágrima que tenías
para alguien reservada.
Hay lagrimas de agonías
de tristezas enquistadas;
pero las hay de alegría
y con ellas tú pe pagas.
ahora ya tus ojos brillan
pero brillan de alegría
porque a tu lado me tienes
haciéndote compañía.
Buscaremos un hogar
donde derramar las lágrimas,
pues las lagrimas son el tesoro
que guardamos en el alma.
Sí, ya sonríes, ya sonríes,
y hasta me coges del brazo,
pues nuestras lágrimas ardientes
se han juntado y hecho un lazo.
Un lazo azul como el cielo
cuando el cielo está estrellado.
Mmmmmmh.... Mmmmmmh
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