Cortejos de amor
Mmmmmmmh... Mmmmmmh...
Alguien me previno en su momento,
que tú, me tenías de florero.
Una flor joven y hermosa
para satisfacer tus deseos.
Y a la vez para dar envidia
a tus amigos banqueros.
sí, sí, sí, sí mucha envidia. mucha envidia.
Deseos, deseos, deseos, deseos...
Venga deseos sublimes,
Y vivan los deseos intensos,
y por vivas que no quede
pues si estoy triste me muero.
Por eso, págame con alegría,
la alegría no es el dinero,
pus más valiosa que una gema
es ser en la vida un caballero.
Pues yo estoy aquí, y soy un caballero,
Y además no tengo ningún dinero,
Mi dinero es mi cariño,
mi juventud, mi alegría,
y músculos grandes tengo.
Ay... Ay... Qué dolor. Qué dolor...
Querer meter en un florero
a esta rimbombante flor.
Pero al fin y al cabo,
¿Qué son los humanos deseos?
sino los sueños incumplidos
que ahora se van de paseo.
Nunca, nunca, una mujer guapa
debería de ser un florero.
Ser el florero de un hombre
que por castigo tiene dinero.
Porque hasta lo que le cuelga,
lo tiene siempre más seco
que el palo de un barrendero.
su lujo y dinero convierte
en maldito y traicionero,
pues siempre ha de ser traición
ver a una mujer como un florero.
Sah, eso siempre, siempre, siempre...
Ooooooh... Ooooooh.... Ooooooh...
cuando ella, solo daba amor
y una alegría sin frenos.
No se te ocurra quitar agua
al jarrón si soy florero,
languidecería mi flor
Y es algo que yo no quiero.
pues eso, es como echar a las flores
encima un estercolero.
Un estercolero de podredumbre,
de horror y de desenfreno,
y yo eso, como mujer no lo quiero.
No, no, no, no, no, no...
eso yo nunca lo quiero
más llegados a este punto
en que solo veo traición
lo mejor es que yo deje
a este maldito cabrón.
Púdrete con tu dinero
y deja tranquila a esta flor,
que si tú a mí no me quieres
esperando hay un millón;
pero no un millón como tú,
Si no bien musculados
y además bien educados
en cortejos del amor.
Sí, sí sí, sí... Bien musculados
y con brazos remangados,
así son como los quiero yo.
Ya llegó el mes de Mayo,
el mes de Mayo llegó,
y las flores más radiantes
se pasean con su fulgor.
y ninguna quiere ser florero
ni de un banquero ni alguien
que delante de su nombre
haya contenga o lleve un Don,
porque esos son los peores
en el arte del amor.
Los peores, los peores...los peores sí señor...
Mmmmmmh... Mmmmmmh....
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