El niño que se negó a crecer
Mmmmmmmmh... Mmmmmmh...
Ououoh, ououh, ououoh....
Ououoh, ououoh, ououoh...
Plafff, plafff, plafff plafff...
Mmmmh, mmmmh, mmmmmh...
Estoy recordando el tiempo
un tiempo que ya se fue,
un tiempo que son cual nubes,
rosadas de atardecer.
Qué magnífico fue ese tiempo,
ese tiempo de niñez,
donde brillaba la inocencia,
cual sol del amanecer.
Esa bendita inocencia
ya hace años que se fue,
vagando con sus suspiros
y sus sueños de papel.
Ayyyyyyy.... ya solo quedan suspiros,
y algún recuerdo tal vez,
de la inocencia de un niño
que nunca aprendió a crecer.
Aún solo piensa en viajar
con su barco de papel,
hasta lugares lejanos,
para en ellos conocer
a oros niños que también juegan
y piensan igual que él,
que la vida es solo un juego
y juegan para estar bien,
sin pensar que dichos juegos
nadie un día ha de perder.
Luego creces y qué...
Dime tú que tanto sabes,
de qué te sirve el vencer,
vencer al juego de un niño
que nunca quiso crecer.
¿Ya te sientes satisfecho?
Vale has vencido,
¿Y ahora qué? Dime, dime, dime...
Dímelo hombre de bien.
Dime que se hace con el niño
que nunca quiso crecer.
Muchos ya lo están haciendo,
y se hacen llamar hombres de bien,
pues ya te lo digo yo
que lo he visto mil y una vez.
Darle a toda la inocencia
mil y uno puntapiés.
Luego aparecen las guerras,
los agravios, los insultos, las cadenas,
la enfermedad el hambre y la sed.
¿Y todo eso, por qué?
Por reinos de ese niño
que nunca quiso crecer.
Mmmmmmh...Mmmmmmh...
Mmmmmmh...Mmmmmmh...
No hay comentarios:
Publicar un comentario