viernes, 11 de febrero de 2022

Los ojos oscuros de la noche

 

Los ojo oscuros de la noche


 

Yo era  cual caballo cimarrón 

Que, cada herida, curtía

Y servía para hacerme más fuerte;

Pero la saeta aguda que ofreció Dios,

Penetró en mi alma como una horda de bárbaros

Llegados desde los confines del  mundo.

El viento empujó hacia el profundo abismo

 Mientras era observado

Por los ojos oscuros  de la noche,

Como quien observa la chimenea de  un volcán

Escupiendo a la atmósfera fuegos fatuos;

Los cuales, abrazan con su euforia eterna;

Donde fraguan las taquicardias,

Los encofrados de migrañas,

El hormigón de las inquietudes,

Las pesadillas y los apacibles sueños.

 

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