Locura
de amor
II
Todo me chirría:
El viento chirría,
El ladrido de los perros chirría,
Adormece el arrullo
machacón de la tórtola;
¿La locura es cordura?
Con las fibras de esparto trenzadas
Se hacen cuerdas y sogas,
Para luego servir de balancín
De una cabeza rota y hueca;
La soledad me roe y acompaña
Como la pegajosa seda de una araña.
La locura embiste
Y por el viento se propaga,
Siendo arqueólogo de mis propias ruinas.
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