lunes, 28 de febrero de 2022

La mano que sujeta a la vida

 

La mano que sujeta a la vida


 

La última lágrima

Rebosó el vaso  profundo del  caos;

El silencio sepulcral nos guía hacia la noche

Tragándose el áureo cetro de la Eternidad.

La flor de la noche desnuda sus pétalos

Y el ángel del dolor

 Amortaja con vendas de vanidad

Un mundo delirante

Que, con cada latido, apuñala el alma.

La sangre atraviesa las verjas

Y el ojo queda atónito ante el pedestal sagrado.

La estrella del norte se solidifica,

Y el mundo ignoto,

Sin pedir permiso a los planetas

Encuentra su magnetismo Eterno.

El roedor gusano pasa volando

Como pasó volando el pájaro de las estaciones;

Pero  la simpleza,

 Es la mano que sujeta la vida

Y la vida, se aferra a la luz del recuerdo

Hasta hacer colapsar a los ojos cerrados;

Con ellos, el tiempo se camufla

Entre el polvo de las avenidas y los desperdicios

De un gigantesco basurero,

Donde los planetas depositan sus hediondas heces.

 

 

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