Disfruta
de lo vello
IV
A veces, eres como un ciclón
Que hace derribar los muros de la conciencia
Y a doblegar la altivez de las palmeras,
Siendo mi alma un panal de abejas sedientas de miel.
Siento la amenaza del abismo inmenso,
Donde una nube toxica rompe los corazones
Antes de alcanzar la nube que circunda el cielo,
Pues los crepúsculos otoñales
Yacen en tus hombros,
Y las espigas amarillas florecen en el corazón,
Siendo tus
besos la puerta que descubre el arco iris.
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