domingo, 13 de febrero de 2022

Consumiéndonos a sí mismos

 

Consumiéndonos a sí mismos

 


Las chirriantes piedras del molino 

Se pulen a sí mismas con desesperación ante la falta de grano,

Sufriendo igual que un pájaro encerrado impunemente

En la jaula de las tinieblas de la noche.

Cada día el hombre se consume poco a poco

Como la piedra laboriosa,

Aceptando la  sentencia del  verdugo del hambre

Que descabeza la libertad y la justicia.

El hombre, encuentra el vacío del silencio

En un  corazón cálido,

Danzando con sus níveas mortajas.

El brillo de la luna se extingue

Ante el fulgor del acero del hacha del patíbulo

Hasta helar la sangre del ciervo

Que correteaba alegre por el bosque,

Siendo su corazón perforado

Y violado una vez muerto,

Para saciar la sed de venganza del hombre caprichoso,

Quizá insatisfecho y  frustrado 

Por un cielo que le mira con color humo.

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