Locura
de amor
III
Un día contemplé el mar
A través de las plumas del vientre del pelícano,
Y los luminiscentes orgasmos mentales
Bañaron la arena de mi playa.
Cuando creí haber ganado una batalla al amor
De pronto apareció un rival
Con la cartera llena de eternidad,
Superando mí angosto estatus social.
El amor chamusca y duele,
Es frívolo y caprichoso como un niño
Hasta convertirse en aborrecible,
Un demente social
Bebiendo el brebaje de sus pocas luces
Cuyas difusas sombras marchitan la existencia.
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