viernes, 25 de febrero de 2022

El sabor amargo del desprecio

 

El sabor amargo del desprecio

 


El sabor amargo del desprecio

Me envolvió con su manto tenebroso;

Cada cual, tiene  sus propias alas para volar a donde quiera;

Pero los sueños,  golpean contra la pared de la indiferencia,

Siendo la  guadaña invisible que destroza el alma;

Haciendo de tu ser, un barco de papel navegando a la deriva.

La competencia en el amor es dura,

A veces, demasiado cruel, 

Cuando eres juzgado por la  apariencia;

Pues la apariencia, es un juego de sombras chinescas

Donde no se puede ver qué clase de licor  hay en la copa

 Ni apreciar de qué especie son las flores del ramo.

Cundo alguien te desprecia sin haberle hecho nada malo,

Todo el afecto se convierte en provocativa alarma. 

Hoy me has cerrado la puerta

Ignorando que yo, no tenía idea de entrar,

Aunque me lo hubieses pedido por favor.

Pues aunque mis ojos adoraban tu espectacular tipo

Poco a poco,  lo iba apreciando más vulgar,

Si acaso, con morboso deleite.

Si la pobreza insulta,

La turbia mentira produce bilis.

¡Yo no soy tal y como te han descrito!

Y tú, te has preocupado muy poco en averiguar

Si dicho chisme era tan solo una vil calumnia;

Por eso, antes de juzgar, piensa en que tú

También tienes alguna razón para despreciarte.

Has apagado mi luz, pensando que quizá,

De ese modo pudieses iluminar tu vida;

Ahora, nuestras vidas serán ajenas;

Las nubes de mi cielo  no taparán más tu sol,

Nunca sabrán tus labios el sabor de mi boca

Y nunca nos diremos hasta luego;

Pues tú, me dijiste adiós al darme la espalda;

Pero si de ese modo eres feliz, continua;

Yo también se esquivar la mirada,

Lo he aprendido de ti.

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