El
cruel olvido
El cruel olvido, despojó mi luz azul,
Tras pasear mis fantasías una luminosa tarde;
Más allá de sus silencios y sus miedos,
La mujer maquilló sus labios con el ébano de la noche
Y las redimidas
cenizas del ave Fénix,
Sirvieron para atravesar los áureos cañaverales
Desparramados por capricho divino
En los incandescentes laberintos del universo,
Perpetuando así el fatigoso aliento
Surgido de mis terrenales raíces.
Fui olvidado
Como a quien se le olvida recoger al perro
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