Vistes
las orejas al lobo
Como las ramas de un sauce;
Al ver que se desmorona
Todo que estaba a tu alcance.
El amor no es una broma;
Hay reveses y percances,
Que se estiran como goma
Y hacen penoso ese trance.
Más el sol de nuevo asoma,
El río volvió a su cauce,
Devolviendo la corona
Que arrebató en un instante.
Te bastó una disculpa,
Eso es sin duda importante,
Al quitar de ti la lupa
Que te observaba constante.
Eso te ha hecho más fuerte
Haciendo que te levantes;
Más no tientes a la suerte,
Quizá un día, no lo aguantes.
El lobo sigue ahí afuera
Con sus ojos acechantes,
Como si un cordero fueras
Y desea devorarte.
Pregunto qué harás entonces;
Gritar ¡socorro que viene!
¿Y si nadie te responde
Porque ya no les conviene?
Al volver, él te echó el lazo
Para que ya no pasees,
Si no es cogida del brazo
Para que no te menees.
La decisión que hoy se toma
Repercute en el futuro;
Destruida quedó Roma
Traes caer su fruto maduro.

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