viernes, 25 de octubre de 2019

Adiós amor "Canción!"

Adiós amor
"Canción"
 
Me voy, me voy, me voy, amor adiós . 
Qué pronto se pasa el tiempo
cuando yo estoy a tu lado,
que mi amor es fiel reflejo
del cariño atesorado.
Qué pronto se pasa el tiempo
cuando yo estoy a tu lado.
 
Me voy, me voy, me voy,  amor adiós 
Me voy con la sonrisa de tus labios,
me voy con las fragancias de tu flor,
me voy con la dulzura de tus ojos
acuñada en mi corazón.
 
Me voy, me voy, me voy, amor adiós. 
Me voy con la caída de la tarde,
con la cálida caricia de un viento del sur,
que arrastra los amores de todos los amantes,
y todas ilusiones que hay bajo el cielo azul.
 
Me voy, me voy, me voy   amor adiós. 
Sígueme siempre esperando
como hoy, pues siempre regresaré,
el viento del Sur me está acompañando
con su cálida brisa este atardecer.
 
Me voy, me voy, me voy,  amor adiós. 
Me voy mi amor; pero mañana volveré
con el manojo de besos que llevo entre los labios,
y las caricias que llevo a flor de piel.
 
Me voy, me voy, me voy amor adiós. 
Me voy con tu sonrisa que fascina,
me voy con tu perfume embriagador,
me voy con tu figura grabada en las retinas,
me voy, me voy, acompañando al sol.
 
Me voy, me voy, me voy, amor adiós. 
Esta noche mi amor duerme tranquila,
no pienses que eres fácil de olvidar,
en sueños al reloj rogaré marche deprisa
y se pare cuando empiece a despertar.
Me voy, me voy, me voy  amor a dios.
 
Tú eres la fuente del agua de mi vida,
de la que siempre desearé beber,
de esa fuente de agua cristalina
que nace del corazón para apagar mi sed.
Me voy, me voy, me voy  amor adiós.
Me voy, me voy, me voy,  amor  adiós.
* * *

domingo, 20 de octubre de 2019

Debes saber que te amo "Sonetillo"


Debes saber que te amo

“Sonetillo”

 

Para mí, siempre serás la flor

  Más linda de todo el  ramo;

Para él,   luz de azulado color

 Como si fuera un reclamo.

 

Más no te guardo rencor,

Debes saber que te amo;

Y ese es el mayor valor

Que tiene el género humano.

 

Deseo me  puedas consolar

De esta inmensa amargura;

Para no volver a llorar;

 

Con tu infinita ternura;

Mi sueño se  ha de propagar

Libre,  sin ninguna atadura.

 

 

viernes, 18 de octubre de 2019

El salto

El salto


 
1

 

 No me importa que hoy seas

un águila imperial,

 y que allá a donde  vayas

 te regalen aplausos;

porque eso, sólo es un fanal

perdido entre los astros del espacio. 

 

Sabes que no me importa

 adorada vestal,

pues yo sin tener alas

pienso volar más alto.

 


Volaré hasta el infinito

dando un ligero paso,

hacia ese abismo astral

que subyace allá abajo.
 

Hoy no puedo volar

soy un pájaro manco,

tú rompiste mis plumas

¡pobres plumas de pájaro!
 

Y ahora voy a saltar

 con intrépido salto,

haciendo piruetas

y de alegría llorando.
 

Pues prefiero que digan

 que se murió volando,

a ser pájaro efímero

que se murió esperando.
 

¡Sí! Voy a saltar ahora,

para encontrar volando,

aquel amor de infancia

que se truncó en quebranto.
 

Ya con mis alas rotas

y en este amanecer,

te ha demostrar la aurora

que fuiste amor cruel.
 

Es  mi hora proscrita

y tú  lo has de saber,

que tan sólo soy un pájaro

 con las plumas de papel.  

2

 
 

¡Allá voy…!

En busca del remanso,

de esa paz infinita,

de esos besos románticos,

de esa cálida brisa

que emanan de unos labios…
 

¡Aquí estoy…!

Fundido en tierno abrazo,

con la eterna ceniza

que perdura a los años.
 

El silbo de los vientos

transformará en canción,

los ecos melancólicos

de este pobre gorrión.

 


¿Los oyes?

¡Presta atención!

No es la cigarra quien canta

ni el alegre ruiseñor,

es la sinfonía nostálgica

 de un humilde trovador.
 

Que con su flautín de oro

brotado del corazón,

es hontanar y es tesoro

o simplemente… ¡su voz!

 

Y si alguien no la escucha

como ella nunca escuchó,

habrá de oír los clarines

 del coro del Hacedor.
 

Ese día será una fiesta

y habrá de turbarse el sol.

¡Fiesta del enamorado!

¡Fiesta de Resurrección!

 

 

El lance

El lance


 
 

En las húmedas cavernas de la tierra,

hallo el cebo más preciado de la carpa;

En mis dedos temblorosa se retuerce

 y la inserto en la reluciente áncora.

 

El lago está tranquilo y transparente,

fijo un punto y hacia él lanzo mi caña.

Todo es cuestión de esperar ese momento

en que una onda se agita hasta que estalla.

 

Mi caña telescópica torna en mimbre

 doblándose ante su fuerza siempre brava,

desde el fondo coletea y se resiste

hasta tornar su rabia en ira mansa.

 

Desprendida del anzuelo, varias veces,

 la acaricio. Parece incluso que me habla,

la transporto dulcemente hasta la orilla

a la cual besa impregnada de nostalgia.

 

Mas si hoy un atrevido me pregunta

si he pescado lucio, trucha, barbo o carpa,

simplemente le diré que he liberado

a una parte prisionera de mi alma.

 

Mis primeros besos

Mis primeros besos
 


Me han pasado muchas cosas

 a lo largo de mi vida,

unas fueron tormentosas,

otras, llenaron de dicha.

 

Pero puestos a elegir

prefiero las agradables,

no haces nada con sufrir

cuando son irremediables.

 

El pasado gira a mí alrededor

 como una incansable noria,

 y sus recuerdos gravitan

 en mí lúcida memoria.

 



Obviamente, nací y crecí,

por suerte fructifiqué,

pues para eso nací,

y por eso, moriré.

 

Ahora estoy cuesta abajo

pues llega mi senectud,

y aunque te cueste trabajo

esa cuesta bajarás tú.

 

Y en el fragor de la dicha

dos cuerpos se balancean,

en lecho de margaritas

sin miradas que los vean.

 

Sólo los altivos ruiseñores

 participan de sus deleites,

proclamando con sus trinos

sus corazones ardientes.

 

Nubla el sol en el ocaso

 y se despierta la brisa,

al dar los primeros pasos

con su gozosa sonrisa.

 

¡Qué bello fue aquel acto!

¡Qué singular fue su gozo!

¡Y qué dulces aquellos besos

 cuando se dieron de mozo!

 

 

martes, 15 de octubre de 2019

Te chillarán los oídos "Soneto con estrambote"


 Te chillarán los oídos

“Soneto con estrambote”
 

Esos ojos para mí hoy son cuchillos

Que se clavan  hirientes en mí pecho;

 ¿Dónde quedó  la alegría con sus brillos?

¿Dónde la claridad del blando lecho?

 

Tus pestañas  me golpean cual martillos

En el frío yunque del latir estrecho;

Vierto mis  lágrimas por los pasillos

Donde ojos  furtivos van al acecho.

 

Pasarás entre la gente inadvertida;

Pero en mi alma quedará tu  desprecio

Dicen que la ignorancia es atrevida.

 

Hasta el martirio tiene coste o  precio,

Cuando la amistad cruelmente   lapida

 A manos de un turbado, o  un necio.

 

Pasarás ante mí y serás cual  sombra

De ciprés  en un día  de sol  nublado;

Chillarán los oídos,  como alguien nombra.

viernes, 4 de octubre de 2019

La bella doncella "Cuento"


La bella doncella
"Cuento" 

Los lugareños, afirmaban con asombro, haber visto a una doncella por las fértiles tierras del Reino de Navarra, que, al caminar, parecía que sus pies no posaban en el suelo. Su belleza era sobrehumana, hasta el punto que deslumbraba. Y enseguida, tenían que retirar sus ojos vencidos ante  su colosal belleza.

Unos, afirmaban que la habían visto pastando las vacas o las ovejas por los montes de Estella. Otros, que ejercía como mesera de una taberna en Olite. Otros, que la habían visto hilando lana con la rueca en Tafalla. Otros, que la habían visto despachando diversos artículos en el mercado de Tudela…

Pero nunca tenían una segunda oportunidad de volver a verla, pues era esquiva, con la capacidad del viento para transportarse libremente a un lugar lejano al día siguiente, donde volvía a vérsele de nuevo,

Su leyenda, aumentó hasta tal punto  que, los espíritus, movidos por las ondas celestiales, hicieron que llegasen hasta el mismo Olimpo, donde reinan los dioses de todo lo creado.

Zeus, Neptuno, Júpiter, Odín… hicieron una asamblea,  donde unos a otros, se recriminaron mutuamente el haber permitido, que semejante belleza, con todos los encantos divinos estuviese en la Tierra, para ser la veneración de unos simples mortales. Que se habían excedido al modelarla con la arcilla del Edén y el agua pura y transparente de las fuentes del rocío.

Hasta al mismo rey de Navarra, Sancho el Fuerte, llegaron los ecos sonoros de su belleza; De tal modo que cuando ya había delimitado sus fronteras con los demás reinos colindantes, dispuso iniciar  su busca,  con las sanas intenciones incluso de desposarla. Para ello, reunió  a trescientos  nobles caballeros, los cuales serían los encargados de escudriñar todo su reino, animándolos  con  una suculenta fortuna como recompensa, compuesta de un cofre lleno de doblones de oro, a aquel caballero que tuviese la Gracia de encontrarla y presentarla ante él.

Un tercio de dichos caballeros, se dedicó a buscarla por las montañas,  ya que pensaron que, si su belleza era celestial, lo lógico sería que se encontrara en ellas,  por  estar  más cerca del cielo.

Otro tercio, pensó  que seguramente se encontraría camuflada entre los chopos y demás árboles de la ribera, ya que si su belleza era incombustible, incombustibles  y reverberantes son los árboles que en sus frescas sombras  medran.  

El resto, creyó oportuno buscarla por los prados, donde seguramente se encontraría rodeada de amapolas, lirios y demás lindas flores. Pues no se entendería, que la reina de las flores, no se encontrara rodeada en todo momento por multicolores pétalos expandiendo sus fragancias al viento.

Los encendidos ánimos de los caballeros, fueron decayendo, al comprobar que, en todos los escondrijos posibles para albergar a una persona, permanecían  vacíos; De modo que desistieron en su busca, creyendo que quizá habían estado buscando una quimera, tan difícil de atrapar como son los susurros del viento.

Pasaron los siglos, y en el argot popular aún se seguían oyendo rumores de su divina existencia; Pero fue en la actualidad, cuando un poeta, soñador y mensajero del viento, la descubrió sin tan siquiera pretenderlo trabajando en... Efectivamente, pudo comprobar que poseía los encantos de una diosa y cuyo nombre era  Ainara; Un nombre de origen vasco procedente de  Ainhara, que en Euskera quiere decir golondrina. Y que según la tradición cristiana, este pájaro fue el que le quitó a Jesucristo, las espinas de la corona con la que fue martirizado en su Vía Crucis.
Pretendió hablar con ella al día siguiente; pero como es costumbre, desapareció. Aunque en su instinto soñador, y para acrecentar su leyenda, creyó adivinar que, en esos momentos, viajaba a Dios sabe donde, en un arrebol, movido por  la  cálida brisa del Sur.