El libro azul de los recuerdos
Aaaaah,aaaah,aaaah,aaaaah...
Volteando las doradas páginas
del libro azul de los recuerdos,
me estanco en los ratos agradables
que a ti y a mí, nos regaló el cielo.
Qué maravilloso, qué maravilloso, qué maravilloso...
es poder recordar,
nuestros maravillosos deseos
y que el uno junto al otro, se cumplieron,
ofreciendo todo un recital de besos.
Mua, mua, mua, mua, mua, mua, mua...
Qué persona terrenal podría olvidar
aquellos mágicos y sublimes momentos,
en el que nuestros labios se mezclaban
y se fundían nuestros cuerpos.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Ahora pienso en esos momentos
que me eleva y pone muy contento,
porque nadie, nadie, nadie, nadie...
nadie podría igualar
un amor como aquel nuestro.
Pero un día, dijiste que volvías a tu país,
un país que de España, cae muy lejos,
porque al parecer hubo una desgracia
en alguno de tus parentescos.
Por desgracia fueron tus padres
los que ese día Dios, llevó a su cielo.
Qué dolor, qué dolor, qué dolor...
los placeres terrenales,
se entrelaza con lo ajenjo.
Todo lo tenemos que sobrellevar,
igual los ratos amargos
como los ratos buenos.
Oooooh ,oooooh, oooooh, oooooh...
El problema es que yo quedé aquí,
y tu regreso deseo con gran anhelo,
porque es muy fácil comprender
que, solitario, te hecho mucho de menos.
Por eso al viento le pido
cada día al despertar,
Ayyyyyyy... Ayyyyyyy...
Que a ti lleguen mis suspiros
y que te hagan a mí regresar.
Pues aquellos gozos y deleites
que con agrado regalabas a mí,
no quiero conviertan en sierpes
y ellos, me hagan de pena morir.
Por favor, por favor, por favor...
¡Por favor yo te lo pido,
por favor ven junto a mí,
pues en tu ausencia no vivo,
pues sin ti, deseo morir.
Quiero que todas nuestras pasiones
vuelvan de nuevo a resurgir,
juntando nuestros corazones,
sintiendo el mismo latir.
Aaaaah ,aaaaah, aaaaah, aaaaah...
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