De Shanghái a San Francisco
Ouh, ouh, ouh, ouh, ouh, ouh...
mmmmmmh,mmmmmh, ouh,ouh,ouh...
Parabán, parabán, para, parapara,parabán
Te fuiste en un bello junco
con dirección a Shanghái,
y mil veces me pegunto
que es lo que hacías por ahí.
Por esos mundo de Dios,
donde nadie te conoce,
sin ninguna protección
para gozar de los goces
de una sublime canción
aquella canción que inventamos,
justo en el malecón,
mientras divisábamos los barcos
con chimeneas de vapor.
Qué veloces parecían
qué rugidos sus sirenas,
que gaviotas parecían
graznando a la luna llena.
Han pasado varios años
y por fin estás conmigo,
llegas desde San Francisco
que es de un país distinguido,
en vistas de como vistes
y lo rico que has venido,
Tierra de oportunidades
según algunos me han dicho,
donde hay un bello puente
que atraviesa su bahía,
llamado el Puente de oro,
un puente con varias vías.
Que estuviste en Alcatraz,
que era una bella isla,
convertida en un penal,
donde nadie podía escapar
por haber mucha policía.
Qué tú fuiste unos de ellos
y tuviste un alto cargo,
para vigilar los presos
que abarrotaban sus cárceles.
Que aquel mundo te curtió,
de todas penalidades,
pues allí había recluidos,
de varias nacionalidades,
y de todos los colores,
negros, blancos y amarillos,
pero todos muy capaces
de golpear con martillo,
quede un simple tenedor,
transformaban en cuchillo,
Para amedrentar a otros
si no aceptaban cumplidos.
Pero ahora estás aquí.
y todo es nube de olvido,
donde habrán de resurgir
los amores de un principio.
Has llegado, has llegado...
Y todo eso es genial,
porque estamos abrazados
y ya nunca más te irás.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaaah...
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