La rosa de la lujuriosa espina.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaaah...
El tiempo, el que todo lo rige
y de la vida, el justiciero.
El tiempo se va vibrando,
vibrando entre mis huesos,
vaciando mi médula insonora,
mientras juglares tiznados de hollín
tocan tambores al renacer la aurora.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Rodeado de herejes y chacales
veo el fulgor azul de la estampida,
cual inmenso río de aguas residuales,
pregonando los abismos de la vida.
El pétreo fanal con blusa roja
se ríe del verdor de las lechugas,
que día tras día sus espaldas moja.
yendo y viniendo
por las espaldas del pueblo,
succionando su energía poderosa
sus virginales pensamientos.
Ooooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Nunca de un trago
se bebió tanto dolor,
y más si el trago es amargo
degollando la ilusión.
La rosa de lujuriosa espina
triunfa en cualquier rincón
hiriendo con verdadera inquina
al que noblemente por allí pasó.
Qué frágil es el cuello penitente
y que habida es la traición,
al compás que un viento permanente
enloquece en su hoya de presión.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Se arponean los ensueños,
se fustiga al perdedor,
y la rosa lujuriosa
pavonea su pasión.
Todo da cual golosina
de lo bueno es lo mejor,
pero es nitroglicerina
ante cualquier empujón.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...

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