Te chillarán los oídos
Esos ojos para mí hoy son cuchillos
Que se clavan hirientes en mí pecho;
¿Dónde quedó
la alegría con sus brillos?
¿Dónde la claridad del blando lecho?
Tus pestañas me golpean cual martillos
En el frío yunque del latir estrecho;
Vierto mis lágrimas por los pasillos
Donde ojos furtivos van al acecho.
Pasarás entre la gente inadvertida;
Pero en mi alma quedará tu desprecio
Dicen que la ignorancia es atrevida.
Hasta el martirio tiene coste o precio,
Cuando la amistad cruelmente lapida
A manos de un turbado, o un necio.
Pasarás ante mí y serás cual sombra
De ciprés en un día
de sol nublado;
Chillarán los oídos, como alguien nombra.

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