viernes, 18 de octubre de 2019

El salto

El salto


 
1

 

 No me importa que hoy seas

un águila imperial,

 y que allá a donde  vayas

 te regalen aplausos;

porque eso, sólo es un fanal

perdido entre los astros del espacio. 

 

Sabes que no me importa

 adorada vestal,

pues yo sin tener alas

pienso volar más alto.

 


Volaré hasta el infinito

dando un ligero paso,

hacia ese abismo astral

que subyace allá abajo.
 

Hoy no puedo volar

soy un pájaro manco,

tú rompiste mis plumas

¡pobres plumas de pájaro!
 

Y ahora voy a saltar

 con intrépido salto,

haciendo piruetas

y de alegría llorando.
 

Pues prefiero que digan

 que se murió volando,

a ser pájaro efímero

que se murió esperando.
 

¡Sí! Voy a saltar ahora,

para encontrar volando,

aquel amor de infancia

que se truncó en quebranto.
 

Ya con mis alas rotas

y en este amanecer,

te ha demostrar la aurora

que fuiste amor cruel.
 

Es  mi hora proscrita

y tú  lo has de saber,

que tan sólo soy un pájaro

 con las plumas de papel.  

2

 
 

¡Allá voy…!

En busca del remanso,

de esa paz infinita,

de esos besos románticos,

de esa cálida brisa

que emanan de unos labios…
 

¡Aquí estoy…!

Fundido en tierno abrazo,

con la eterna ceniza

que perdura a los años.
 

El silbo de los vientos

transformará en canción,

los ecos melancólicos

de este pobre gorrión.

 


¿Los oyes?

¡Presta atención!

No es la cigarra quien canta

ni el alegre ruiseñor,

es la sinfonía nostálgica

 de un humilde trovador.
 

Que con su flautín de oro

brotado del corazón,

es hontanar y es tesoro

o simplemente… ¡su voz!

 

Y si alguien no la escucha

como ella nunca escuchó,

habrá de oír los clarines

 del coro del Hacedor.
 

Ese día será una fiesta

y habrá de turbarse el sol.

¡Fiesta del enamorado!

¡Fiesta de Resurrección!

 

 

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