La soledad
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Cuesta, cuesta, cuesta, cuesta...
Cuesta esquivar
el viento de la soledad,
Cuando te enrocas
en sentimientos de tristeza;
sumergiéndote en pozo de oscuridad.
Aunque dices amén,
amén amén amén amén, amén.
al ver el oscuro túnel
por donde pasaste ayer.
Aeoeh, aeoeh, aeoe, aeoe, aeoeh,
heip, heip, heip, heip, heip, heip...
La cruz tallada de anatemas
Sonríe con su aspecto etéreo.
Mi calvario es una cruz sepulcral
Vagando por un arroyo de lágrimas.
que van a dar hasta el mar.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Es por eso que, la soledad física, ¡la odio!
Porque es una barrera que impide
ver mi combustión
Lenta... ¡Pero imparable!
Invisible fantasma que arde
en el cinturón de Orión.
Asfixiando a los monstruos otoñales,
Los cuales, arriban en los puertos
Con sus bajeles siderales
Impedidos de poder llevarte a ningún lugar;
Si acaso, a un camino sureño
que lleva a la noche estelar,
Donde las pesadillas te destrozan
los frágiles sueños
en unos segundos o u minutos.
Los silencios se igualan
con las incapacidades
y sueños diminutos.
Pues el día termina
con la última nube del crepúsculo.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Momento en que aprovechan
las mariposas nocturnas
Para extender sus alas de ensueño,
Quizá, atraídas por las luminiscencias
del poblado e inmenso cielo.
Enmarcadas en el rostro de los hombres.
cuyo valor es el pecio sumergido
en sus sublimes recuerdos.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
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