viernes, 25 de septiembre de 2026

canción futurista

 






Canción futurista


 

Llegaron a mí sin necesidad

 de tener que ir a buscarlas.

Yo, era el príncipe de la tierra;

 No por méritos propios,

 sino debido a factores externos

Ya no había otros príncipes,

 ni reyes ni súbditos.

 Todos los posibles rivales

 habían sucumbido

 a causa de aquel Armagedón,

 bien fuese a causa del  frío, 

del  hambre, o por los horribles virus

 endémicos que envolvían al planeta 

Mi aislamiento fue mi aliado;

 mi previsión fue mi provisión,

 y mi provisión, dio la fuerza 

para mantenerme en pie.

Todo estaba desolado. 

Sin savia verde, sin vida. 

Todo era nieve, viento y  hielo.

 El  día, se limitaba a unas pocas

  horas de luz, tenue, y  difusa.

El horizonte, se envolvía

 en nubarrones grises,

 engendrados por desorientadoras

 nieblas impenetrables. 

El silencio era sepulcral,

 sólo perturbado por los aullidos del viento

 y mis gemidos de queja.

estaba  viviendo en un planeta inhóspito,

 perteneciente a otro mundo 

fuera de nuestra galaxia 

 con una sola estación.

En esa endeble situación, 

en la que nadie podía imaginar,

 sin víveres, sin cosechas futuras;

 yo estaba allí, en mi páramo  gélido,

 en mi retiro espiritual,

 cuando tres azucenas blancas de pelo azul

 llegaron a mí, exhaustas,

 hambrientas, casi muertas de frío.

Pese a las futuras complicaciones, 

que alcanzaban hasta mi propia existencia,

 las acogí gozoso,

 ofreciéndoles todo lo que poseía.

Las flores, de pétalos moribundos

 tomaron vida, y quizá 

pensaron que sus vivencias recientes

 fuesen fruto de una  pesadilla; 

Y que como todos los sueños, 

acaban desvaneciéndose 

dentro de la oscura nube de  realidad.




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