Cicatrices que no se cierran nunca
Salí a comprar el pan
como últimamente hago,
Más me siento perdido en la niebla,
Todo son cuchicheos,
cuchicheos cuchicheos, cuchicheos...
de personas fantasmas.
Pasan a mi lado, casi rozándome;
pero no tienen alma.
Nada les pregunto
ni preguntan nada.
no hace ninguna falta,.
Ellos pasan a su bola
y yo rodando hasta mi casa.
Como si una tiniebla
No pudiese tener comunicación
con otra similar tiniebla,
Pues cuando las tenemos cerca
Se vuelven ácidas,
con hedor a huevos putrefactos;
Ello hace que los hombres no piensen
Esclavos de la monotonía
de un mundo sordo.
El silencio, puede ser una virtud,
pero también un estorbo
Y el arrepentimiento, un vicio,
vaya suplicio, vaya suplicio, vaya suplicio.
Del que el hombre se aprovecha
Para robar la esencia de Dios.
La existencia de los demás
la vemos vulgar,
Pese a que todos estamos
en el mismo cenagal.
Borregos, borregos, borregos...
Beeee, beeee, beee,, beeeee...
comiendo de la misma cebada
Violando los sueños de la infancia.
esclavos por la monotonía del viaje
Somos arrastrados como patanes
Hasta noches sin existencias,
Donde el infierno, el infierno, el infierno
se mide por centímetros
Y el diferente se ahoga en su egoísmo.
Sólo con una barra de pan
Envuelto por la niebla monstruosa,
oigo los mismos murmullos.
Con el convencimiento que tras la niebla
Habrá un pétreo muro.
Con el que me chocaré
y romperé los dientes.
Presiento que mientras se anda se muere;
Y que el camino, como la niebla,
Es un error de la natura.
Por mucho que la gente pretenda
esconderse de la muerte.
Los ojos no pueden ver sus llamas
Pues la niebla es tan espesa
Que atrapa el aire con su red de puñales.
haciéndonos más vivos
y por lo tanto, más mortales
Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaaah...
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