Mi diosa Proserpina
Ya bien entrada la tarde...
Ya bien entrada la tarde...
A una terraza voy yo,
mientras me tomo un refresco
un refresco de limón,
viendo desfilar mujeres
como bendita atracción,
pues mis ojos las castigan
por su belleza y candor.
Oooooooh, oooooooh, ooooooh...
Lalalalalalala.... Lalalalalalé...
Lalalalalalala.... Lalalalalalalé...
Qué divina, qué divina...
Qué divina es la mujer,
ella es diosa Proserpina,
y a mi me cae muy bien.
Y a mí me cae muy bien
porque es diosa Proserpina,
que no se deja querer,
porque va clavando espinas
en el cuerpo de Manuel.
Oeoeoeoeh, oeoeoeoeh...
Oeoeoeoeh, oeoeoeoeh...
tantas espinas ya tengo
que las tomo con limón,
sentado en una terraza
y dándoles mi perdón.
Oooooooh... Ooooooh...
A una de ellas yo la llamo
y nunca presta atención,
porque pasa toda chula
y muy chula dice adiós.
Adios, adiós, adiós, adiós...
Me tiene tan excitado,
que hoy la pararé yo,
puesto que si no la paro
parará mi corazón.
Ooooooh... Ooooooh...
Por fortuna por fortuna...
ya la veo aparecer,
como siempre va muy chula ,
y yo chulo estoy también.
Señorita que la invito,
a un zumo de agua y limón,
pero si no está conforme
yo le doy mi corazón..
Tómalo, tomaló tómaló, tómalo...
Para que veas como late,
cada veo que la veo yo.
Pon, pon, pon, porompompón...
Pon, pon, pon, porompompón...
Créeme que esto no lo hace el vino,
ni el agua con limón,
que esto es el fruto divino
por causa de mi pasión.
Y si tú aún no lo sientes,
lo mismo que siento yo,
ten mujer esto presente,
que te lo dice un señor.
Un señor que es muy clemente
y propagador del amor.
Bravo, bravo, bravo, bravo...
mil bravos y mil olés,
pues sepas que todos ellos
van dirigidos a usted.
Por parte de este bendito
conocido por Manuel Manuel.
Tu eres la reina del cielo,
y dueña de mi querer,
y por eso te repito
que te quiero a ti mujer..
qué más quieres que te diga,
te lo repito otra vez.
Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero...
y quien se lo dice es Manuel.
Heip, heip, heip, heip, heip, heip, heip.
Bravo, bravo, bravo bravo...
Mil bravos y mil olés,
y todos van dirigidos
para ti linda mujer.
Porque eres diosa divina,
y reina del anochecer.
Ooooooh... Ooooooh...
Ooooooh... Ooooooh...
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