miércoles, 25 de febrero de 2026

Bien venido Don Manuel

 






Bienvenido Don Manuel




Ooooooooh... Ooooooh... Oooooooh...

La plaza estaba desierta

 ya empezaba   a oscurecer, 

y no había ni un alma dispuesta, 

ni  a cantar, ni a enloquecer.

El día comenzó aburrido, 

ya desde el amanecer,

 pues unos nimbos taparon

 al sol de forma cruel.

 Y aquí en España, sin sol, 

todo nos sale al revés

 porque estamos habituados

 a verlo resplandecer.  

Una cosa es como empieza

 y otra como acabará, 

pues siempre habrá alguna pieza

 que falta por encajar. 

La tristeza y  la alegría, 

siempre se han llevado mal

 y yo soy de la cofradía,

 del cante profesional. 

 Un cante que  lleva el ritmo,

  que bien  lo deja aflorar, 

por todas fibras del cuerpo 

 cuando se pone a cantar. 

Manuel,  ya llega  a la plaza, 

quizá  por casualidad,  

pero lleva su guitarra, 

que es su alma y su bondad, 

Miguel al verlo se alegra 

y le saluda a Manuel.

 ¿Dónde vas con la guitarra 

flamenca usted don Manuel?

 Pues a probar como suena, 

y tú des tu parecer. 

Mira a ver que te parece,

 que te parece Miguel. 

Tran larán, tran larán,  tranlarén.

Tran larán, tran lará, tranlarén.

 A mí me suena magnífico, 

divino diría más bien, 

 no hay quien haga un rasqueado

 como el que siempre hace usted.

Aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoe...

 Ahora veo que se nos apunta, 

al grupo el señor marqués,  

 pues ha traído su cajón, 

 y el cajón lo toca bien. 

 Vamos, vamos, daros prisa 

 daros prisa y a tocar, 

tocar la rumba flamenca

 que suena fenomenal, 

Aaaaaaaaaay..... Aaaaaaaaay, 

Alegría, alegría, alegría, alegría...

 Ay que alegría  más grande

 vamos todos a tener, 

porque  aquí está con su arte, 

 nuestro querido Manuel. 

Ale, ale, ale, ale, ale, ale, ale...

 Viva su arte don Manuel, 

pues  ya muchos se han acercado, 

 Tan solo por verlo a usted.

 Venga, venga, esa alegría,  

y el que esté triste también,  

porque es milagro divino, 

que la plaza llena esté.

Olé, olé, olé,  olé, olé, olé  y olé...

 Mil bravos y mil olés,

 porque quien ahora esta tocando

  es el profesor Manuel.

 Oeh, oeh, oeh, oeh, oeh, oeh, oeh...

Rosa Linda esta bailando,

 un baile muy especial, 

pues a todos lo dedica

 y a Don Manuel mucho más. 

Porque ha llenado la plaza, 

 de paz y felicidad, 

 ofreciéndonos  sus rumbas

 flamencas a  rebosar. 

Ya lo único que falta 

es que llegue  Perla  flor,

 la  que hace vibrar el cuerpo, 

con su alegría y candor. 

Qué elegancia, qué armonía,

 qué espíritu  celestial, 

ver bailar a estas mujeres

  con arte espiritual.

En la puerta de  la iglesia 

 han colocado un cartel, 

en el que hay esta reseña: 

Bienvenido Don Manuel. 

Oeh, oeh, oeh oeh, oeh, oeh, oeh...

Heip, heip, heip, heip, hei, heip, heip...

 Bien venido, bien venido,  

bien venido Don Manuel, 

grita la gente del pueblo,

 de un pueblo que es cordobés.

Bravo, bravo, bravo, bravo...

 Mil bravos y mil olés... 

Olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé...

Oooooooh.... Ooooooooh... Oooooooh...

 



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