El reloj marcó las tres
Oooooooh...Ooooooh,
Oooooooh,...Oooooooh...
Qué alegría, qué alegría,
qué alegría podría ser,
más el reloj de mi vida
siempre han de sonar las tres.
¡Taaaaaaanng!...
¡Taaaaaaanng!....
! Taaaaaanng!...
Qué largas y amargas horas,
y que viento más cruel,
es el viento de la tarde,
es el viento de las tres.
Ooooooh... Oooooh...
¡Taaaaaaaanng!...
¡Taaaaaannnng!...
¡Taaaaannnnng!...
Qué maldito, qué maldito,
qué maldito es el reloj ,
porque siempre me recuerda
el amor que se perdió.
Primero fue maravilloso,
todo un jardín del Edén,
cuando paseó dichoso
por mi blanquecina piel.
Pero tras probar el gozo,
y coronar con laurel,
el me dijo sin sonrojo,
que aquello no podía ser.
E reloj marchaba lento,
el reloj marcó las tres.
Taaaaannnng...
Taaaaaannnnng...
Taaaaaannnnng...
Oooooooh... OOoooooh...
Fuiste mi primer amor.
más ese amor se me fue,
con el viento de la tarde
el reloj marcó las tres.
Taaaaaannnng...
Taaaaannnnng...
Taaaaaaannnng...
Las tres, la hora proscrita,
las tres, la hora cruel,
pues fue a las tres de la tarde
cuando falleció Manuel.
Manuel, el Cristo divino,
el hijo del Gran Poder,
que hasta las piedras lloraron
cuando Cristo se nos fue.
Taaaaaannnng....
Taaaannnnnng...
Taaaaaannnnng...
Fueron las tres de la tarde
cuando mi amor se me fue,
en busca de nuevas brisas,
cálidas de atardecer.
Y desde entonces no se oyen
las campanadas de las tres,
el reloj quedo parado,
colgado allí en la pared.
Taaaannnnng...
Taaaannnnng...
Taaaannnng...
Mmmmmmmh... Mmmmmmh...
No hay comentarios:
Publicar un comentario