lunes, 16 de febrero de 2026

El reloj marcó las tres

 






El reloj marcó las tres



Oooooooh...Ooooooh, 

Oooooooh,...Oooooooh...

Qué alegría, qué alegría, 

qué alegría podría ser,

 más el reloj de mi vida

 siempre han de  sonar las tres.

¡Taaaaaaanng!...

 ¡Taaaaaaanng!....

! Taaaaaanng!...

 Qué largas y amargas horas,

 y que viento más cruel,

 es el viento de la tarde, 

es el viento de las tres.

Ooooooh... Oooooh...

¡Taaaaaaaanng!... 

¡Taaaaaannnng!...

¡Taaaaannnnng!...

   Qué maldito, qué maldito, 

qué maldito es el  reloj ,

 porque siempre  me recuerda

el amor que se perdió. 

Primero fue maravilloso, 

todo un jardín del Edén, 

cuando paseó dichoso

 por mi blanquecina piel.

Pero tras probar el gozo,

 y coronar con laurel,

 el me dijo sin sonrojo,

que aquello no podía ser.

E reloj marchaba lento,

el reloj marcó las tres.

Taaaaannnng...

Taaaaaannnnng...

Taaaaaannnnng...

Oooooooh... OOoooooh...

Fuiste  mi primer amor. 

más ese amor se me fue,

con el viento de la tarde

el reloj marcó las tres.

Taaaaaannnng... 

Taaaaannnnng... 

Taaaaaaannnng...

Las tres, la hora proscrita,

 las tres, la hora cruel, 

pues fue a las tres de la tarde

cuando falleció Manuel.

Manuel, el Cristo divino,

el hijo del Gran Poder,

 que hasta las piedras lloraron

cuando Cristo se nos fue.

Taaaaaannnng.... 

Taaaannnnnng... 

Taaaaaannnnng...

 Fueron las tres de la tarde

 cuando mi amor se me fue,

en busca de nuevas brisas,

cálidas de atardecer. 

Y desde entonces no se oyen

 las campanadas de las tres, 

el reloj quedo parado,

colgado allí en la pared.

Taaaannnnng... 

Taaaannnnng... 

Taaaannnng...

Mmmmmmmh... Mmmmmmh...



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