Armónica y violonchelo
Ooooh, ooooh, ooooh, ooooh...
Rugidos provenientes del espacio,
como un león ruge en la sábana,
poderoso, sensitivo, sin agravios,
suplicantes se oyen dentro
de las nebulosas de mi alma.
Grrrrrrg... Grrrrrrrrgggg... Gggggrrrrrrrrgggg.
Se forman oscuras nubes
y engendran nuevas borrascas,
mas no mires a los cielos,
sus nubes están en calma,
lo que oyes son los truenos
que estallan dentro del alma.
Chocan, chocan, chocan entre sí
la nubes nubes forman borrascas.
pero los truenos que escuchas
son los truenos de mi alma.
Relámpagos carmesí
y truenos que son de napalm,
son cual puñales hirientes
clavados sobre la espalda.
Ay... Ay.... Ay... Ay...ay...
Suspiros suspiros nacen,
negros suspiros del alma,
porque una mano invisible
arañó a las esperanza,
esperanzas de un amor
que yo tuve en abundancia.
Ooooooh, ooooh ooooh, ooooh...
Es la fuerza poderosa
que motiva y que te extraña,
la orca de cinco púas
que en el instinto se clavan.
Un suspiro celestial,
una obra inmaculada,
así son los besos de amor,
pue ellos no engendran nada,
sino avivar una llama
ya extinguida y apagada.
Ay... Ay... Ay... Ay... A...
Ahora se oyen suspiros
suspiros de atardecer,
anticipo de un gran día
que está a punto de nacer.
Ooooh... ooooh... ooooh...
Eterna melancolía
y un eterno padecer,
es estar sin tu presencia
sin saber si has de volver
y si todavía me quieres
con la fuerza del día aquel
que sentados en el parque te besé.
Qué honda melancolía
y que extraño sentimiento,
tener que mirar para arriba
para ver el firmamento.
Tengo fe, y sentadito te espero,
bien tocando con mi armónica
o bien con el violonchelo,
el principio de una orquesta
de los amores eternos.
Mmmmmh... Mmmmmmh...
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