El ajedrez de a vida
Ooooooooh... Oooooooooh...
Punk, punk, punk, punk, pumk...
Ooooooh... Ooooooooh...
Quién mueve, quién mueve, quién mueve,
Quién mueve las piezas frías
de nuestro inmenso ajedrez,
donde existen los peones,
los alfiles torres caballos y un rey,
al que todos debemos lealtad
y debemos obedecer,
puesto que si a él lo matan
matan a todo también.
Oeoeoeoeoeh, oeoeoeoeh...
Oeoeoeoeh, oeoeoeoeh...
Pero decidme, decidme a dónde,
a dónde debo debo acudir ,
para que alguien ponga un nombre,
y una cruz donde morir.
Voy buscando a la reina blanca,
pese a ser un peón negro,
alguien con poca importancia,
alguien con muy poco peso.
Oooooh... Ooooooh...
pero así somos los poetas,
plumas para que arrastren los vientos
y lleguen a fortalezas
donde existen amores presos.
Hoy le he preguntado al cisne,
de su amor todos secretos,
y me ha dicho complaciente,
que no hay amor como el nuestro,
Una dama que es princesa,
enamorada de un peón negro,
el único que no fue comido
de aquel singular tablero,
donde se juega la vida
igual que se juega un reino.
Las personas somos frágiles,
y qué fuertes los recuerdos,
aquellos que siempre llevan
con el pecho al descubierto.
Sin corazas, sin enredos,
te quiero y te lo demuestro,
bien sea subido aun caballo,
o desde abajo en el suelo,
porque para poder amar
nadie dijo como al respecto.
Ooooooh... Oooooh...
Hasta esa torre dirijo,
para lanzarle unos versos,
unos versos que son flechas
rosas de nuestros ensueños.
Ahora viajan por las nubes
con crepúsculos siniestros,
pues las piezas más importantes,
son las que antes cayeron,
sobreviviendo una pieza,
este humilde peón negro.
Ooooooooh... Oooooooh...
Un peón que es un poeta,
un peón que es caballero,
y que siempre como apuesta
el amor es lo primero.
Mmmmmmh... Mmmmmmh...
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