Bienvenido Don Manuel
Ooooooooh... Ooooooh... Oooooooh...
La plaza estaba desierta
ya empezaba a oscurecer,
y no había ni un alma dispuesta,
ni a cantar, ni a enloquecer.
El día comenzó aburrido,
ya desde el amanecer,
pues unos nimbos taparon
al sol de forma cruel.
Y aquí en España, sin sol,
todo nos sale al revés
porque estamos habituados
a verlo resplandecer.
Una cosa es como empieza
y otra como acabará,
pues siempre habrá alguna pieza
que falta por encajar.
La tristeza y la alegría,
siempre se han llevado mal
y yo soy de la cofradía,
del cante profesional.
Un cante que lleva el ritmo,
que bien lo deja aflorar,
por todas fibras del cuerpo
cuando se pone a cantar.
Manuel, ya llega a la plaza,
quizá por casualidad,
pero lleva su guitarra,
que es su alma y su bondad,
Miguel al verlo se alegra
y le saluda a Manuel.
¿Dónde vas con la guitarra
flamenca usted don Manuel?
Pues a probar como suena,
y tú des tu parecer.
Mira a ver que te parece,
que te parece Miguel.
Tran larán, tran larán, tranlarén.
Tran larán, tran lará, tranlarén.
A mí me suena magnífico,
divino diría más bien,
no hay quien haga un rasqueado
como el que siempre hace usted.
Aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoe...
Ahora veo que se nos apunta,
al grupo el señor marqués,
pues ha traído su cajón,
y el cajón lo toca bien.
Vamos, vamos, daros prisa
daros prisa y a tocar,
tocar la rumba flamenca
que suena fenomenal,
Aaaaaaaaaay..... Aaaaaaaaay,
Alegría, alegría, alegría, alegría...
Ay que alegría más grande
vamos todos a tener,
porque aquí está con su arte,
nuestro querido Manuel.
Ale, ale, ale, ale, ale, ale, ale...
Viva su arte don Manuel,
pues ya muchos se han acercado,
Tan solo por verlo a usted.
Venga, venga, esa alegría,
y el que esté triste también,
porque es milagro divino,
que la plaza llena esté.
Olé, olé, olé, olé, olé, olé y olé...
Mil bravos y mil olés,
porque quien ahora esta tocando
es el profesor Manuel.
Oeh, oeh, oeh, oeh, oeh, oeh, oeh...
Rosa Linda esta bailando,
un baile muy especial,
pues a todos lo dedica
y a Don Manuel mucho más.
Porque ha llenado la plaza,
de paz y felicidad,
ofreciéndonos sus rumbas
flamencas a rebosar.
Ya lo único que falta
es que llegue Perla flor,
la que hace vibrar el cuerpo,
con su alegría y candor.
Qué elegancia, qué armonía,
qué espíritu celestial,
ver bailar a estas mujeres
con arte espiritual.
En la puerta de la iglesia
han colocado un cartel,
en el que hay esta reseña:
Bienvenido Don Manuel.
Oeh, oeh, oeh oeh, oeh, oeh, oeh...
Heip, heip, heip, heip, hei, heip, heip...
Bien venido, bien venido,
bien venido Don Manuel,
grita la gente del pueblo,
de un pueblo que es cordobés.
Bravo, bravo, bravo, bravo...
Mil bravos y mil olés...
Olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé...
Oooooooh.... Ooooooooh... Oooooooh...