martes, 27 de abril de 2021

Vagando por un mundo domado

 

Vagando por un mundo domado 

A veces, pienso que soy como el  sufrido yunque

Capaz de soportar  los golpes con maza de acero;

Otras, sensible. Pues mis sandalias están desgastadas

Y mis ropas pobres no soportan el leve aguacero.

A veces, me siento desnudo, y mis retinas,

No pueden ver mi presente, ni mi desvergonzado cabello;

La luz grisácea de la ciudad me anima

A recostarme  a la sombra igual que un perro,

Apuñalado por el fulgor de las estrellas

Y las medusas de este desvencijado imperio.

Mis desenraizadas arterias buscan con afán lo nuevo,

Mientras mi corazón muerde los cuchillos de su risa

 Y las piedras calizas  que marcan el sendero;

Empujado a vagar por un mundo domado

Cosechando las limosnas que da el cielo.

El amor me ata con sus hilos de seda

Y las lágrimas proféticas desgranan los anhelos,

Capaces de subyugar a las pasiones más salvajes

Imantadas de parábolas y  evangelios.

Cayendo  al  precipicio espiritual  las sombras

Uncidas por los melancólicos recuerdos;

Cual farallones inertes de un crepúsculo

Donde se paladean los placeres de los muertos.

 

 

 

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