Mi
hada
Ella, era para mí igual que un hada;
Pero se mostraba dura y como una
estrella lejana.
Se sentía en la obligación de no pedir
nada
Ni una inocente caricia por la mañana.
A cada gesto gentil que le ofrecía
Sus ojos con indiferencia me miraban;
Pero inconscientemente, un día,
Un escalofrío recorrió su espalda,
Dándose entonces cuenta que me quería,
Y que realmente me necesitaba.
Se ha cumplido lo que dictaba la
conciencia
Disfrutar de la vida junto a su cielo,
realizando en mí esta nueva experiencia
Agradecido bien que merezco y deseo.

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