Así
fue como me enamoré
Como una pluma movida por el viento
Volé atraído por su universo azul,
Cerré los ojos y su abismo inmenso
Derramaba la alquimia de su juventud.
Su silueta celeste brilló como el
despertar
Del peine dorado que sus cabellos alisó,
Fuente dichosa y conjugación de verbo amar,
Dilatando la amorosa rosa de mi
corazón.
Deseaba conquistar su mundo corporal,
Sintiendo la danza de su sublime sinfonía,
Con los iconos sagrados de su altar,
Extasiando el alma con su loca
fantasía.
Durante mil noches sus caricias busqué
Pues mi alma no perdió la esperanza,
Para bailar con ella al ritmo de claqué
Declarándole mi amor en su bonanza.
Mi corazón arribó en el mar de sus
ojos
Encontrando la flor divina del Edén,
Cayendo rendido ante sus corales rojos
Y el blanco alabastro de sus pies.
Regaló a mi vista su agradable estampa
Dejando honda huella en mi corazón,
Diosa del Olimpo cual imán que atrapa,
Para rendirle culto y fiel veneración.

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