Savia
del místico lirio
Quiero ser la noche oscura
Para compartir tus sueños,
Y a la vez halos de luna
Para acariciar tu cuerpo.
Quiero además confundirme
Con la sombra perfumada,
Para que puedas sentirme
Una vez te despertaras.
Entonces sentirías mi piel
Que el fuego eterno recorre,
Para mezclarse con la miel
Que produce el bello goce.
Te hablaría de mis tinieblas
Y también del ángel negro,
Que vino de las estrellas
Y apoderó de mis huesos.
Si llorar es un delito
Llorar en tus brazos quiero,
Savia
del místico lirio
Que se derrama en tu lecho.
Arrullos de manantiales
Que se cuajan en tu cielo,
Y con sus sonidos graves
Entrar de lleno en tu pecho.
Quisiera hacerte partícipe
De lo que en mis venas llevo,
Mezcla de azufre y vinagre
Por la maldición del viento.
Un viento lleno de espíritus
De formidable coraza,
Impenetrable a cuchillos
Y que la boca amordaza.
Ello me atormenta el alma
Haciendo un hombre proscrito,
Con su llovizna de lágrimas
Por el Cosmos infinito.
Un horizonte de infancia
Hay tras los montes lejanos,
Quedando aquí la arrogancia
Del que vivió demasiado.

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