Un suspiro de gozo
Me dicen tus lindos ojos
Que para nada me quieres,
Al igual que sin sonrojo
Dijeron otras mujeres.
Los ojos, nunca nos mienten,
No necesitan palabras,
Porque dicen lo que sienten
Con el vocablo del alma.
De mis ojos se desprenden
Dos gotas de ardientes lágrimas,
Porque yo en cambio quería
E incluso te idolatraba.
La situación me entristece
Al ver que nunca se acaba,
Esta horrible pesadilla
Que en mi cabeza se estanca.
Quiero saber los motivos
Que me inclinan a la Nada;
De ver correr siempre el río
Y privarme de beber su agua.
Porque unos ojos me dicen
¡Que es un agua envenenada!
¡Cuán amarga es esta hiel
Que se cuaja en las entrañas!
Y de ella debo beber
Desde el ocaso, hasta el alba.
La vida no me da tregua
Y con su dolor me aplasta,
Como una soberbia piedra
Tirada a un lago de escarcha.
Hoy me dicen las estrellas
Que no están bien alineadas,
Que en el sol de los poetas
Sólo brilla la nostalgia.
Nunca quedará resuelto
Este oscuro crucigrama;
La solución es del viento
Y el viento, ahora está en calma.
Me conformo con la brisa
Que me acaricia la cara,
Nunca hay que vivir deprisa
¡Por qué la vida, se acaba!
Quizá en mi último suspiro
Vea mi obra realizada,
Viendo unos ojos cautivos
Aporreando en mi alma.
Será un suspiro de gozo,
Ese que siempre faltaba,
Aunque sea con el esbozo
De una sonrisa forzada.

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