Deslumbrado por unos rubios cabellos
Hace cincuenta años hice amigo del viento,
Un viento que acabó convirtiéndose en
huracán,
Destrozando las palmeras del
sentimiento
De mi paradisiaca isla cimentada de coral.
Ahora espero impaciente que amaine el
viento
Y que el sol en su cenit vuelva a
brillar,
Para avivar mi corazón que yace yerto,
Y mi alma despierte de su frío glacial.
Deslumbrado
estoy de unos rubios cabellos
Como la seda más pura del Asia Central,
Pues mi instinto se desfoga con su
sonrisa
Y la inocente picardía de su aurora boreal.
Si la vuelvo a ver, en arrebato de
alegría
Le diré que con ella sueño, que es mí
despertar,
Que es la bella mariposa de mi melancolía
Que sin descanso poliniza las flores del
trigal.
Si se posase en mis manos desnudas
Le entregaría la mejor sonrisa de la
mañana,
Para que no tuviese ninguna duda
Que es amor lo que de mi pecho emana.
Hasta ahora, sólo he recogido las suaves plumas
De algún pajarillo que no aprendió a
volar,
Y la efervescencia de las blancas espumas
Originada en los rompientes
acantilados del mar.
Si la vuelvo a ver de frente incluso le he de rogar
Me entregue las suaves plumas de su pecho,
Esas que ocultan su corazón latente de bondad
A cambio, entregaría mi amistad o amor sincero.
Una amistad semejante a las alas del albatros
Para todos los océanos fácilmente
poderlos surcar,
Pues en sus lechos profundos de alabastro
Se hallan los misterios que guían a la Eternidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario