El
poema más feo
Que
se haya escrito jamás
Deambulan por las calles multitud de
huesos deformes
Vestidos con llamativos colores, quizá
para impresionar,
A unos ojos derrotados de tanto al cielo mirar.
No es de extrañar que quienes se arrimen
a ellos,
Perciban su fétido aliento y les tiré para
atrás.
¡Sus aspectos son horribles! ¡Y qué
asco a mí me dan!
Seguro que hasta sus tumbas, diseñadas
para la posteridad
Han de gritar ¡Fuera de mis humildes
tablas de madera de nogal!
¡Y fuera de mí esos claveles a punto de
marchitar!
¡Valla arquitecto divino por hacer a este ejemplar!
¡Para darle en este mundo una vida
singular!
¿Por qué dispuesto a hacernos, nos tubo que consagrar
Con el zodiaco maligno de solemne
fealdad?
Una boca para comer y un culo para
cagar,
Desechando con las heces todo el hedor
terrenal.
Me acaloro, me sonrojo, y me desquicio
total;
Somos feos y lloramos al nacer, crecemos egoístas
Y matamos y extorsionamos con
desorbitado afán,
Y luego los que predican, convencen y
hacen callar
Proponiéndonos otra vida donde poder
mejorar.
Pues yo quiero la otra vida ¡pero quiero la den ya!
Para no seguir mendigando un pedacito
de pan;
Pan que se convierte en polvo y a la
Nada va a parar,
Una Nada donde se revuelcan los cerdos
de mi corral.
Día de perros sarnosos que han
comenzado a ladrar
Enseñando los caninos que emplean para
devorar;
Ahora me siento en sus fauces,
abiertas de par en par,
Para así mejor tragarme y de esta vida
pasar.
Hoy hace un día de perros, y siento un
frío glacial,
Frío que quema por dentro y me hace sentir fatal.
Pues la pólvora del ánimo, en mí acaba
de explotar
Haciendo el poema más feo que se haya escrito jamás.
Habrá alguien que le guste porque ha
sido original,
Si al resto no le agrada, es justo lo
que pretendí al comenzar,
Por tanto grito ¡bien! Porque sé que ha de llenar de Eternidad.
La médula de mi pluma está a punto de
acabar,
He intentado hacer el poema más feo de
lo que he sido capaz
Este es su último verso que, a meta,
logró llegar.

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