viernes, 14 de diciembre de 2018

Once barreras


Once  barreras
 
“Las barreras, son un tipo de estrofa de  siete versos octosílabos, con rima en consonante, e inventadas por mí”
 


 
1
 
 Lorenzo mi buen amigo,
Si te llegué a ofende
O no logras entender
Lo que ha pasado conmigo,
A Dios pongo por testigo
Que no quise pretender
Experimentar contigo.
 

2
 
De la vida estoy cansino
Porque la llevé azarosa,
Y aunque creo que es hermosa,
Hice un alto en el camino
Como presagio divino
Para libar de la rosa
El néctar de mi destino.
 

3
 
En mí viste la fachada
De un harapiento mendigo,
Más descubriste un postigo
De clarividencia honrada,
Detrás de aquella cruzada
La cual ahora maldigo
Con severidad alada.
 

4
 
Yo pasé de tener todo
A caer en el abismo,
Desechando el egoísmo
Que es la podredumbre y lodo
Del pueril acomodo
 Impregnando el despotismo
Que en su frente lleva el godo.
 

5
 
 
 Descendí de la alta esfera
Por pura filosofía,
A ver mí radiografía
Y además que alguien dijera
Todo lo que de mí viera,
Incluso hasta mi porfía
De ser cual grama rastrera.
 

6
 
Atrás dejé mi intelecto
Junto al noble señorío,
Que vaga al libre albedrío.
Ya no es un pluscuamperfecto
Ni un pretérito perfecto,
Sólo en un rincón sombrío
Declarado en desafecto.
 

7
 
La gente ve el exterior,
Con esa imagen se quedan,
Como hiedras que se enredan
A un tronco muy superior
Haciéndote así inferior,
Cuando contemplar no puedan
Tu gran tesoro interior.
 

8
 
Es muy simple y lamentable
Esta humana condición,
Que sólo presta atención
A lo que le es confortable,
Despreciando el incunable
Que no vio publicación
En su virtud admirable.
 

9
 
No hay lugar ni floritura,
En todo hay una barrera,
La radiante primavera
De plenitud y hermosura,
Magnificencia y natura
Antes salvó otra frontera
Para ser cual  virgen pura.
 

10
 
Y yo ahora con mi escritura
Describo este jeroglífico,
Al que pulo y simplifico
Su pendiente asignatura
En  modo de abreviatura,
 Y por eso testifico
Que hasta el grande es miniatura.
 

11
 
En cuanto a esa mujer,
Bellísima cual Diana,
El albor de la mañana
Se confunde con su ser,
Dejándose así querer
Por todos de buena gana
Con su embrujado poder.
***
 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ejea Villa Imperial


Ejea de los Caballeros, Villa Imperial

 



Entre barrancos  horrendos,

Abajo un río que brama,

Curvados puentes de piedra

Salvan su lecho de plata.
 

La blanca luz de la luna

Pugnaba con la del río Arba.

La de la luna se henchía,

La del Arba eclosionaba,

Pues la luna poco dice,

No así su corriente brava.
 

Ni menos la muerte misma

Que siempre en yermo descansa.

¡Ay, si no zumbara el río!

¡Ay, si no cantara el Arba,

Fin pondría al señorío

De Ejea, noble y gallarda.

El cierzo de brisa fresca

Pasó batiendo sus alas,

Vino de un día de ocaso

Moviendo sus frescas ráfagas.

 


Un gallo cantó seis veces

Por el Cuco en la alborada,

Al ver a mil caballeros

Delante de sus murallas,

Con alazanes corceles,

De cola encrespada y larga.
 

Atronadores relinchos

Y cubiertos con gualdrapas.
 

Los aguerridos e hidalgos

Se prestan a la batalla,

El aire estremece y silba

Cuando blanden las espadas.
 

Santa María en lo alto

Palidecía y temblaba,

Dentro estaba el sarraceno

Con su luna enarbolada.
 

Tres días duró el asedio,

Tras batalla encarnizada,

El rey Alfonso Primero

La vio a sus pies postrada.
 

Se oyeron ciertos clamores,

Nadie supo quien gritaba,

Hasta que se dieron cuenta

Que eran susurros del Arba.

 

Porque la perla perdida

En sus sarracenas aguas,

De nuevo estaba en la orilla

Ya para siempre cristiana.

 

 

 
 

 
 

 

 

jueves, 6 de diciembre de 2018

Y proseguí soñando


Y proseguí soñando


 

Madre ¿Qué tiene la luna

Que viene y se va?

Madre ¿Qué tiene la noche

Que no hay despertar?

Porque sumida en mis sueños

Contigo estaba soñando,

Y te marchabas al cielo

Y yo ante sus puertas

Me encontré llorando.

¡Por favor, abrirme las puertas

De par en par!

¡Que quiero besar con fuerza

A mi mamá!

Eso es lo que más quiero,

Dejadme ir a su lado;

Pero para mí desconsuelo

Más y más se fue alejando.

Y una luz celestial

Con candoroso cetro,

Me dijo que un día quizá

Pudiese yo entrar a dentro.

Dolor sólo siento ahora

 Por mi pesar,

Porque el tiempo me devora

Sin mi mamá.

Más proseguí soñando

Que a la cúpula del cielo

Mi alma se iba volando

Y aquí abandoné mi cuerpo.
 

Mis tristezas y pesares

Tuvieron paz,

Cuando junté con mi madre

Y pude abrazar.
***

 

 
 

 

domingo, 2 de diciembre de 2018

El viento de ninguna parte


El viento de ninguna parte

 


 Navego en  el mar de tus lágrimas

Sobre olas teñidas de sangre,

Mis oídos perciben campanas

Que anuncian dolor de los mártires.

Transito en un mar vaporoso

Cuya bruma parece que arde,

Va tiñendo el cielo arenoso

Los susurros de ninfas y náyades.
 

Los gorriones que nunca piaron

Hoy invocan con almas errantes,

Por galaxias que no despertaron

De su sueño ingrávido de atlantes.
 

Hoy el viento no va a ningún sitio,

Se ha quedado  estancado en el parque,

Triste, porque no están los niños

Con sus juegos alegres de antes.
 

El arroyo que es fuente de vida

Languidece al  llegar la tarde,

Y mi alma se colma de insidia

Como el viento de ninguna parte.
 

Yo no sé si la guerra es más fuerte

O que el hombre es un ser miserable,

Pues enciende una vela  la muerte

Y la muerte sus puertas le abre.

Esas puertas de abismo silente

Pide que sin mirar me lance.

Más la vida se muestra indulgente

Y sujeta mi sonámbulo avance.
 

Construyamos por todos un puente.

Entre todos ¿seremos capaces?

Y por su lecho fluirá un torrente

De vida como estrellas fugaces.

***