Después de tanto oír y oler
Huelo, huelo, huelo, huelo, huelo, huelo...
Huelo lo que antes ya he olido,
lo que antes he olido huelo,
pues tengo olfato muy fino
tal si fuese yo un sabueso
con dicho don bendecido.
Guau, guau, guau, guau, guau,guau...
La edad me ha hecho cambiar,
me apoyo en lo machacado
para evitarme enfangar,
en los lodos del pasado.
Oooooh,oooooh,oooooh,,oooooh...
Los senderos son estrechos,
largos y muy traicioneros,
no pudiendo mostrar pecho
si el corazón está prisionero.
Los que antes impedían el paso;
te invitan a pasar el primero,
para que llegar al ocaso
descubriendote el sombrero.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
He intentado ver la luz
y aún permanezco intentándolo;
pero todo lo veo oscuro
cual gruesa nube de sandalo.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Arriesgándome al furor de la tormenta.
Ahora, esas tormentas son conjuros
Sin importar caigan chuzos de punta,
estoy rodeado de palpitantes corazones
recuerdos agradables, y el tuyo despunta.
Objetos decorativos que, hasta me sorprendo.
Fuera de mi cobijo, la savia verde predomina,
La nube descansa. Pero en la lejanía,
Siguen rugiendo los formidables truenos.
En su diccionario, caben todos los horrores,
Todos los errores, todos los amores.
Me pongo triste. Al pensar que, posiblemente,
Alguien tema a la tormenta y asustada
Ponga los pies en lo alto de una silla,
O vuelva a la cama para protegerse
Tapándose hasta la cabeza para aislarse.
Las tormentas del alma también causa estos efectos.
En el exterior, el verde aún quiere más,
Adora esa clase de música atronadora,
Pues ella, es la precursora de la gentil lluvia;
La lluvia refresca y purifica el aire
Y luego, todo huele a tierra mojada,
Sabor agradable e inspiradora de deseos ocultos,
También prohibidos, porque alguien,
Dijo una vez que era pecados mortales.
¡Curioso por ser alguien que tiene el poder de alzar la voz!
Muchos le hicieron caso y aceptaron dicha ley.
Pero el alma no entiende de leyes
Y se niega a perder su libertad.
El presente se forja a base de recuerdos,
A veces, sombríos, a veces con intensa luz,
Siendo esa luz, la que hace ver las cosas
Que permanecen ocultas
Tras el velo de los perjuicios divinos.
Los mortales, muchas veces nos achicamos
Ante la potestad divina;
Pero a veces, es capaz de revelarse
Y preguntar por qué ha de someterse
A alguien que ni siquiera ha visto.
¡Está bien seremos ángeles caídos,
Hombres con cara roja y cuernos afilados!
Pero tenemos la facultad de pensar,
Y la capacidad para tener un criterio propio.
La edad, es sabia, sólo los niños obedecen
Y se dejan llevar de la mano,
Porque todavía carecen de conciencia.
Más la conciencia, se engrandece
Conforme avanzan los años haciéndose libre.
¡Qué digan lo que quieran!
¡Qué ladren como perros sedientos de sangre!
A estas alturas de la película,
Ya nadie puede decirme lo que debo hacer o decir,
Cuando la mentira se pasea por doquier.
Es ya tan habitual, que te hacen confundir el día con la noche.
Nada de lo que se dijo ayer tiene sentido hoy,
Porque son los mismos perros con distintos collares.
¡Pero bueno, créeles para así facilitarles
Que sigan incrementando su capital a costa de los ingenuos!
¡Qué no, que todo se hace con un fin materialista!
¡Ya sé que no me has oído!
Quizás porque tus orejas son pequeñas todavía,
Y tu nariz, no tiene el fino olfato del sabueso.
Por curioso que pueda parecer, las orejas y la nariz,
Son los únicos miembros que siguen creciendo.
Yo antes era chato, y las orejas las tenía pequeñas;
Pero después de tanto tiempo de oír y oler,
Han crecido tanto que no me las reconozco.
Por tal motivo, que no me vengan a dar lecciones
Alguien que no me iguale o supere en edad.

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