La ambrosía y el placer
Aaaaah,aaaaah,aaaaa,aaaaah...
Acepto que soy un sentimental
Incapaz de infundir amor;
El amor de una mujer es integral;
Pero tras la entrega, llega la perdición.
Más yo hoy daría mi vida,
Mi alma, mi oro y mi fama,
Por salvaguardar la flor
con la que yazco en la cama.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...
Las flores de su palabra
son cual rosas sin espinas
De los jardines del cielo,
y por nuestro Dios bendecidas.
Donde las manzanas rubias
De las albas, derriten mis anhelos.
Escucho un desafiante grito
En respuesta a mi hiriente profecía;
Elevándome hasta el infinito
Tras la estela del Profeta Jeremías.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...
Pese a los recelos y flaqueza
Seguiré enmarcando poesías;
En los horizontes de grandeza
De un mundo que continuamente espía.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaaah...
Busqué en ti el amor bendito,
Pues bendecida está siempre la mujer;
Con ella, encontré lo más bonito;
Con ella, la ambrosía y toda miel.
Lo mejor que se haya escrito
desde el Jardín del Edén,
pues llegan gasta el infinito
los suspiros del placer.
Ayyyyyyyyy...Ayyyyyyyyy...
Ayyyyyyyyyyy... Ayyyyyyyyy...
Aaaaaah, aaaaaah,aaaaah,
Ooeeeeeh oeeeeeh, oeeeeeeh...

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