domingo, 12 de julio de 2026

Excursión a la montaña

 





Excursión a la montaña



Larilailarilari, larilariliruliiiii..

Lailailarilarilu, larilarilarilooooo...

Vivimos en  un pueblito

 del los Alpes italianos, 

Rodeados de picos en punta

como sombreros de brujas 

y que están siempre nevados.

Pero una mañana estival 

con el corazón alado, 

decidimos escalar

para tocarlo con la mano.

Y tras cojer  algunasa cuerdas

 herrajes y algún piolet, 

dirigidos por mi padre, 

subimos lo menos diez. 

Nos fuimos bien pertrechados, 

 porque siempre hay que prever, 

 las inclemencias de  la montaña

 si exige echar a correr.

Hay tormentas de verano, 

que cuando echan a romper,

 entre  los truenos profundos 

y los rayos por doquier, 

parece  echa encima el mundo 

y nadie puede con él.

Larilarilarilari, larilarilarilooooo...

Larilarilarilari, larilaluriiiii..

Nos fuimos en fila india, 

nuestrro obgetivo llegar

 a los picos dolomitas

 de belleza singular, 

Y cuando todos estábamos 

de la cumbre a la mitad, 

 oimos unas canciones 

y unos silbos

con dulzura celestial.

Larilarilarilariru, lalarirorororiiii.

Lalailalailalila, tiruriruriruraaaa...

Qué fantasticas canciones

 se podían escuchar,

por lo visto de las almas, 

que vagaban cin cesar, 

Las dolomitas gustarón

 y allí se querian quedar,

cantando aquellos requien

 para hacerlos inmortal. 

Una tormenta  repentina, 

 hizo a todos regresar, 

hasta  llegar hasta el valle, 

con un verdor especial,

 fruto del agua y la nieve

 como un regalo celestial. 

 Lo mismo que aquella música

 agradable y sideral, 

ofrecidas por las almas 

 viviendo en su eternidad.

Larilalilarilariiiii... Lalilarilarilooooo.

Larilarilarilari... larilarillariluuuuu....


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