domingo, 16 de septiembre de 2018

Victima de la preocupación ajena


VICTIMA DE LA PREOCUPACION AJENA

 

 

 

Soy víctima de la preocupación ajena,

impregnado quizá de espiritualidad extracorpórea,

aquí, sobre la cima del mundo,

donde el alma confusa

gravita en el abismo del estío.
 

Cuando diluvia la luz divina de los cielos,

mi espíritu arrogante se arroba por el fruto

de las estaciones y el polvo de la sabiduría de la tierra,

y el alma viva, se subyuga al cortejo de la creación

acompasando  a los átomos sublimes

del frondoso árbol de la ciencia,

el cual, dormita en profundo sueño.

 

La espada flameante del sol

preserva el angosto camino de la vida,

tomando el destino de nuestras frágiles manos,

esta es la más noble y a su vez frustrante pasión del hombre

que con su instinto animal,

urdido de ira y sangre,

abre las tiernas flores del Edén.

Y con su grito primigenio las marchita,

absorbiendo las fuentes del gran abismo etéreo

con mentalidad de adolescente alineado.

* * *

 

 

 


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