VICTIMA
DE LA PREOCUPACION AJENA
Soy
víctima de la preocupación ajena,
impregnado
quizá de espiritualidad extracorpórea,
aquí,
sobre la cima del mundo,
donde
el alma confusa
Cuando
diluvia la luz divina de los cielos,
mi
espíritu arrogante se arroba por el fruto
de las
estaciones y el polvo de la sabiduría de la tierra,
y el
alma viva, se subyuga al cortejo de la creación
acompasando a los átomos sublimes
del
frondoso árbol de la ciencia,
el
cual, dormita en profundo sueño.
La
espada flameante del sol
preserva
el angosto camino de la vida,
tomando
el destino de nuestras frágiles manos,
esta
es la más noble y a su vez frustrante pasión del hombre
que
con su instinto animal,
urdido
de ira y sangre,
abre
las tiernas flores del Edén.
Y con
su grito primigenio las marchita,
absorbiendo
las fuentes del gran abismo etéreo
con
mentalidad de adolescente alineado.
* * *



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