UNOS
SEGUNDOS DE PAZ
Me
desperté repentinamente del apacible sueño.
Me
hallaba ovillado en un lecho de plumas...
¿Qué
hacía allí?
Había
perdido la noción del tiempo.
En
esos escasos segundos de delirio y amnesia,
encontré
una calma tal,
privado
de las terrenales preocupaciones,
que,
luego pensé :
quizás
el tan deseado Paraíso sea algo así.
* * *

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