domingo, 16 de septiembre de 2018

una montaña


UNA MONTAÑA

 

¿Quién rompe tu silencio ceremonial augusta montaña?

A caso sea el río que lamiendo con su sarmiento sombrío

jalona tu pedestal de alfarería.

 De cada peñasco y breña

brotan cardos de ramales espinosos

 pareciendo fantasmas dormidos

con sus justicieros aguijones,

donde se estrella la dureza de la luz.

A veces el céfiro del sur como una blanca víbora

resbala como la llovizna

por tus escasos matorrales

con la transparencia de un periódico vanguardista.
 

Te mata tu trasnochada primavera,

y el coro de buitres negros

que revolotean por tu cumbre,

cobardes carroñeros

que mastican el polvo burlón y efervescente

de tu nieve germinada

 en el fulgor inmaculado de tu silencio.

Tambores minúsculos

estremecen tu estructura.
 

Es la mirada del tempestuoso espectro del pueblo,

que con luz de mirada de fatiga

despierta la esencia de la aurora

en el ovalado párpado del horizonte.



* * *

 


 




 
 
 


 
 



 

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