UNA MONTAÑA
¿Quién rompe tu silencio ceremonial augusta montaña?
A caso sea el río que lamiendo con su sarmiento sombrío
jalona tu pedestal de alfarería.
De cada peñasco
y breña
brotan cardos de ramales espinosos
pareciendo
fantasmas dormidos
con sus justicieros aguijones,
donde se estrella la dureza de la luz.
A veces el céfiro del sur como una blanca víbora
resbala como la llovizna
por tus escasos matorrales
Te mata tu trasnochada primavera,
y el coro de buitres negros
que revolotean por tu cumbre,
cobardes carroñeros
que mastican el polvo burlón y efervescente
de tu nieve germinada
en el fulgor
inmaculado de tu silencio.
Tambores minúsculos
Es la mirada del tempestuoso espectro del pueblo,
que con luz de mirada de fatiga
despierta la esencia de la aurora
en el ovalado párpado del horizonte.
* * *



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