sábado, 7 de marzo de 2026

Una pluma cayendo

 


Una pluma cayendo



 

El ave gloriosa se elevó al cielo

era ligera, como la espuma, 

 como la espuma era su cuerpo,

 más nuca contó aquel ave

 que del cielo surge el viento. 

Un día tanto fue azotada

 por el terrible aquilón, 

que una pluma de su ala 

vilmente se la arrancó.

Todo lleva su proceso

 Y esa pluma en su vaivén 

fue escribiéndole  unos versos

 para el poeta  Manuel.

De tinta puso su sangre, 

de tintero su corazón, 

y una carta lanzó al aire

 con sus suspiros de  amor.

Aaaaaaaaayyyyyy... Aaaaaaayyyyyy....

 Qué versos más desgarrados, 

qué ciencia oculta el amor, 

cien versos desparramados

por culpa del aquilón.

 Hay un aquilón de olvido, 

 y alguien que olvidó el amor, 

amor que fue sumergido

 y una  piedra lo aplastó. 

Volando llega otra  pluma, 

 esta es pluma de un halcón,

 por tanto tiene  fortuna 

 hoy le vuelve un nuevo  amor.

 La pluma bajó danzando

 al ritmo de una canción, 

 Los  mirlos la están cantando

 en verdadero pregón.

Quien tenga las plumas verdes 

 que preste  mucha  atención,

 si no lo  cuidas, lo pierdes, 

 y una prueba es el amor. 

Yo soy  como esa  oropéndola 

que tiene el pecho amarillo, 

 que con cualquier bolsa vieja, 

 construye un flamante  nido.

 Luego lo cuelgo de un árbol

 para evitar depredadores, 

y sea después un escandalo

 que se lleven tus amores. 

Yo la lección  he aprendido

 y la he aprendido muy bien, 

Porque a mí me la ha dictado

 el gran poeta, Manuel...

Tralarán, tralaran, tralaran, tralararán

 tran lalero.  

 Tran larán, tran larán, tran laran, tran laran tranlarán... 



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