La atractiva farmacéutica
a la atractiva dependienta,
ya que está en una farmacia
que siempre para mí está abierta.
Usa gafas muy bonitas,
con los cristales muy grandes,
que sus ojos iluminan
como si fueran diamantes.
Qué belleza, qué belleza, qué belleza...
Qué bella es esta joya,
qué joya de dependienta,
pues a todo aquel que mira
deja con la boca abierta.
Aaaaaah, aaaah, aaaaah...
Madre mía qué alegría,
y cuanto fulgor irradia,
qué linda fotografía,
qué vendaval, qué simpática,
y siempre con la sonrisa
bien dibujada en su cara,
con unos dientes tan blancos
como las cumbres nevadas.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Pero lo que más importa
y que tiene que saber,
es que tengo un todo camino
color blanco y que esperaré,
a que baje la persiana
para llevarla a comer.
Madre mía, madre mía, madre mía...
¿Esto podrá suceder?
si ya muchos la pretenden
y conmigo ya son cien.
Qué ilusiones yo me hago;
pero todo está por ver,
de ver lo que me contesta
esta singular mujer.
Ya ha cerrado la farmacia
pronto se habrá de saber,
pues va expandiendo fragancias
con flores de amanecer.
Tras el cristal de sus gafas
le cuento los pestañeos,
pues veo tan clara su cara
que casi ni me lo creo.
Pero lo veo, lo veo, lo veo...
lo que un hombre quiere ver,
cuando se fija en la cara
de una preciosa mujer.
A mí me tiene embrujado
desde ese mostrador,
más nunca va a ningún lado
ya que esa es su profesión.
La de atender a un publico
que requiere su atención,
que piden medicamentos
para curar su afección.
Ayyyyyyy... Ayyyyyyyy...Ayyyyyy....
Qué dolor, qué dolor. qué dolor...
Hay qué dolor más horrible,
es este que tengo yo,
pues estoy enamorado
y no siento el corazón.
quiero decirle y no puedo,
porque es loca mi aflicción,
pues necesito un antídoto
que calme mi corazón.
Ya que de ti está embrujado
y por completo lo estoy yo,
de la chica de bata blanca
que sirve tras el mostrador.,
esparciendo las fragancias
de la más exótica flor.
Una flor tan perfumada
que llena la habitación,
donde están clasificadas
toda la medicación.
Ayyyyy... Ayyyyyy...Ayyyyyy...
Qué suspiros a mí arranca.
Qué alegría, qué pasión,
es la que yo estoy sintiendo
estoy sintiendo por vos.
por eso invito a que accedas
a dar conmigo un paseo,
allá a donde tú prefieras,
como si quieres al cielo
donde yo te haría un collar
con los más vivos luceros.
Adelante, adelante, adelante...
Mmmmmmmh... Mmmmmmh...
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