Las flores que me envió
Pumba, pumba pumba pumba, pumba, pumba...
Pooooh, ooooh, ooooh, ooooh, ooooh,
Oliendo, oliendo estas flores,
flores de muchos colores,
que me ha enviado Manuel,
de entre todas me destaca
esta roja que es clavel,
Trelerén, treleren, trelerén, trelerén...
La noche ya se esta echando,
y yo oliendo este clavel
me recuerda a los aromas
que desprende mi Manuel.
Oleay, oleay, oleay, oleay, oleay...
Ay que bien me lo he pasado
Justo después de comer,
pues conmigo se ha acostado
el hombre de mi querer.
Eeeeh, eeeeh,eeee, eeeeh, eeeeeh...
Ayyyyyy, qué alegría más grande
más grande que el Everest,
fue cuando nos llegó el éxtasis
del más preciado joyel.
Nuestras pieles se juntaron
formando una sola piel,
hasta hacer flotar en un nimbo
rosado de atardecer.
Oeh, oeh oeh, oeh, oeh, oeh, oeh...
Yo abandone mi crisálida
hasta llegar a sus labios,
y la luz del sol qué cálida
pues fue algo extraordinario.
Ooooh, ooooh,ooooh, oooh,
El aire del mediodía
convirtió en dulce fragancia,
Un Venus enamorado
con exquisita elegancia.
Ahora estoy recordando,
oliendo el rojo clavel,
el rato que ha regalado
el hombre de mi querer.
Oeh, oeh, oe h, oeh, oeh, oeh, oeh...
Qué divino puso el cielo,
y qué atmósfera más cálida,
cuando después de comer
abrazamos en la cama.
Este clavel lo recuerda,
qué rojo está este clavel,
Y que precioso el recuerdo
cuando me acosté con él.
Oooooh Oooooh, ooooh, ooooh...
Vaya hombre más entero
nadie será como él;
dando ratos placenteros,
que divino es mi Manuel.
Olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé, olé...
Mil bravos y mil olés
pues un éxtasis divino
es lo que experimenté.
Heip, heip, heip, heip, heip, heip, heip...
Oooooh, ooooh, oooh, oooh, ooooh...
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