Tocando
la guitarra
Estaba el hijo del Negro
Y el nieto de la Pachala,
Una tarde luminosa
En el parque junto al Arba.
De vez en cundo tañían
Las cuerdas de una guitarra,
Las cuales se confundían
Con arrullos de torcazas.
Al tocar miraba al cielo
Mientras caían dos
lágrimas;
Quizá le vino el recuerdo
De la flor que
tanto amaba.
Con la guitarra implorando
Pidió el Negro que escuchara,
Al amor que va trotando
Por las praderas del alma.
Luego cantó un pajarillo
Que se ocultaba en las zarzas,
Diciendo que son muy finos
Los puñales cuando matan.
Esto le caló tan hondo
Que desde su alma gitana,
Empezaron a agitarse
Sonoramente sus palmas.
¡Qué mala suerte la mía!
Con dolor se lamentaba;
La mujer que más quería
Llevó el
lucero del alba.
Y allí sentado en el parque
Donde reinaba la calma;
Vio la sombra de un espectro
Que haciendo señas llamaba.
En la otra orilla del río
Aseguró que ella estaba;
¡Por favor vente conmigo
Que es mucho lo que echo en falta!
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