Para reír un poco
Una
noche muy oscura,
Cuando
más brillaba el sol,
Una
manada de cerdos
Posaban
de flor en flor.
¡Tan….!
¡Tan…! ¡Tan…!
Ya
suenan las catorce.
En
las campanas sin bronces.
Un
viejo de tres meses,
Se
levanta en calzoncillos
Con
las manos en los bolsillos,
Para
leer un periódico sin letras
A
la luz de un farol apagado.
En
el periódico decía:
“Antes
prefiero morir
Que
perder la vida.”
Un
batallón de esqueletos
Sin
sus huesos, salen de sus tumbas
Para
ver qué leía.
El
viejo al verlos,
Salió
corriendo despavorido;
Pero
cuanto más corría,
Más
cerca a los esqueletos tenía.
De
pronto vio una iglesia cerrada
Y
para protegerse,
Se introdujo dentro y se sentó.
En
esos momentos, el cura dijo:
Hermanos,
oremos.
Y
el viejo entendió:
“Hermanos defequemos”
Se
bajo los calzoncillos
Y
empezó a defecar.
El
cura al verlo gritó:
¡¡¡Detengan
a ese loco!!!
Mas el viejo entendió
“Que
había defecado poco”
Y defecó… y defecó tanto,
Que
hasta los angelitos de altar
Tuvieron
que salir en barco.
Los
feligreses, se abalanzaron hacia él
Con
la intención de lincharle.
Entonces
el viejo,
No tuvo más remedio que huir.
Pero en su frenética carrera
Tropezó
en una piedra plana y se calló,
Y
se hizo tanta sangre
Que
al ver navegar
A un frágil barquito de papel, dijo:
¡¡¡Ala,
ya estamos en el mar Rojo!!!

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