domingo, 23 de enero de 2022

Libre de los muros humanos I

 

Libre de los muros humanos

 


I 

Cuando duermo, no elijo mis sueños,

Estos aparecen de improviso,

Y con su sombra, dicta sus caprichosas leyes.

¿Cómo se puede desmoronar una montaña

Con la única herramienta de tus manos?

¿Cómo se puede vaciar un mar 

Con la horadada concha de una almeja?

Son cosas imposibles; pero lo intentas;

Sudas, sientes escalofríos y fatiga;

Lo sorprendente es que pese a ello,

Allí estoy esperando ese milagro

De ver un mundo que llora buscando el alma,

Para combatir el peso del fracaso;

Pero a veces, con la palma apretada

Crees sujetar al sol,

Como si mis dedos perteneciesen a algún Dios piadoso.

 

Libre de los muros humanos II

 

Libre de los muros humanos

 

II

 El sueño hospitalario es embajador de primaveras,

Donde los árboles desnudan su espíritu

Y el abrazo cariñoso en un plácido desmayo

Resbala en la sonrisa de un soplo de viento,

Que inmortal, fija su mirada en el corazón

Donde los ángeles con amoroso anhelo

Perpetúan los placeres de la mentira,

 Como una Milo gallarda de plumas blancas

Llora por  las tinieblas de la hormiga

Tras surcar los mares con sus anchas aguas.

 

Libre de los muros humanos III

 

Libre de los muros humanos


 

III

 Pienso que el sueño es un mal entendido;

Que por más que te esfuerces con palabras inocentes explicarlos

Tus ojos se cegarán deslumbrados por su sombra,

En la cual, resbalan los deseos humanos

Con sus lacerantes juegos infantiles;

El orgullo viril se doblega

Ante su pedestal rodeado de flores.

Las lágrimas de acero del ocaso

Inundan el destino del gusano

Que fue niño y creció recorriendo  veredas azules,

Hasta encontrar la guarida

Donde los sueños quedaron sumergidos en su ciénaga

Tras caer torpemente  las criaturas efímeras

Estrujadas en su estrecho mundo,

Donde el espíritu de los fantasmas

Propagan su luz por el cosmos infinito.

 

Libre de los muros humanos IV

 

Libre de los muros humanos


IV 

No quiero gloria ni deseo amor,

Deseo tan sólo encontrar paz,

Siendo amigo del sueño profundo.

Los amores desaparecen

Como desaparecen los imperios;

Las grandes estructuras hechas por el hombre

Acaban desplomadas corroídas por el tiempo,

Tambaleándose por las fuerzas telúricas.

Las grandes fortunas

Se consumen como volutas de polvo;

Sólo el sueño prevalece en la cumbre nevada,

Sólo el sueño tiene el poder de rejuvenecer,

Sólo el sueño tiene el poder de revivir,

Sólo el sueño paladea y digiere los recuerdos

Convirtiendo en realidad

Un humo capaz de tocar el cielo

Con sus neblinosas volutas;

Hasta alcanzar los labios de oro

Que surgen en la tempestad de la noche,

Para hacerte libre de los muros humanos.

 

viernes, 21 de enero de 2022

El más altivo y frondoso árbol I

 

El más altivo y frondoso árbol

I




Me encuentro fatigado,

Mi vida sólo es humo, quizá pasado de moda,

Como el ferrocarril de vapor.

Deseo distraer mi cuerpo;

Pero los reflejos de un espejo

Me dicen que mis pasos son torpes,

Cual caballo viejo que aborrece el trote;

Mis ilusiones se reducen al sueño cotidiano,

Y a la caída de las ondas azules

Retenidas en las olas de la melancolía.

Por las calles paseo mis penas

Mientras que los caballos celestes

Resbalan por sus adoquines;

La luna, con rostro taciturno ya no canta,

Pues su suave bálsamo caducó

Absorbido por los vapores del crepúsculo,

Haciendo de mi vida cotidiana triste e insensible.

 

El más altivo y frondoso árbol II

 

El más altivo y frondoso árbol

II

 


Mi corazón anárquico

Busca la fugitiva estrella que ilumina la noche;

La tierra áspera da vida a un cuerpo

 Crucificado en sus tinieblas teológicas.

Mas que poeta... soy el bufón que se ríe de sí mismo

Siguiendo al pie de la letra

Los dictados de la rosa perpetua.

Mi alma está fría, desangelada,

Como un tiesto al que su flor secó;

Y dentro de mí palidez, profunda cual océano,

Sólo las lágrimas encienden una leve pasión,

Mientras que los átomos del viento

Suspiran por un amor eclipsado

Por los fanales del alma.

La perla negra brilla en la noche

Sin que nadie a mí alrededor perciba sus fulgores;

El cielo se envenena con la soledad de mis ojos,

Llenándolos de incógnitas y lamentos turbadores;

La ansiedad quema los recuerdos

De los setenta árboles que  nunca dieron fruto.

El más altivo y frondoso árbol III

 

El más altivo y frondoso árbol

III






El firmamento estalla por su fuego

Haciéndome sentir un atolondramiento de tío vivo;

Ajeno a un aire ensuciado en su geometría,

Cerrando los labios de la primavera

Y acallando el ulular de las lechuzas,

La cuales, huyen de su guarida oscura

Para mostrar el corazón de su rostro

y el armiño del dorso de sus alas.

 Un collar infinito ocupa las tumbas

De este juego sangriento

Que trepa como yedras,

Hasta tapar mi boca con su alargada sombra.

A estas alturas, siento que las azucenas

Saben a café hervido con  agua de ciénaga;

El barro duerme con sus pétalos apretados

Inflamando el cielo con su luz postrera;

Lo cierto es que a un hombre y  a una mujer,

Un día escribieron versos en las paredes del  cielo,

Diciendo que se quieren, se anhelan…

Pero después, ese amor va matando la luz

Estrangulada por sus propios brazos,

Atraídos por las tentaciones de un Judas,

Cuya palabra se compra por unas monedas,

Corroyendo los altos muros

Que te hacían ser feliz y fuerte,

Minando la confianza de las últimas hojas

Del que fuera el  más altivo y frondoso árbol.