El último verso de la vida
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Un anciano enjuto, siempre solitario
A las mismas horas se pasea él,
Por calles angostas, es su itinerario
Tomando notas en níveo papel.
Algunos comentan si será algún sabio
Por su estampa, empaque y altivez,
Otros, si se trata de algún santo
Al que quizá faltó su niñez.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Las notas que recoge
Las lee ciento y una vez,
Luego, de hombros se encoge
Como si no lo lograse comprender.
Si es sabio todo conoce.
¿Por qué dicha estupidez?
¿No será que a algunos sabios
Algo les falta aprender?
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Un día una mujer anciana
De curiosidad extrema,
preguntó qué anotaba
Que solo quebrantos crea.
Le contestó seriamente
Que componía un poema
“El de la vida y la muerte”
Y le faltaba una palabra
Para completar el tema,
Y con ella, este no daba
Por más vueltas que le daba.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Más le preguntó nuevamente:
-¿has hecho ya el de la vida?
-Sí, claro, naturalmente.
-¡Pues hombre ya no sigas
Sólo te falta la muerte!
-¿Y la palabra anhelada
Que cada día voy tras ella,
Sin lograr encontrarla
Para acabar mi poema?
-La palabra es muy sencilla
Y hasta en el aire se enreda.
-Dímela que tengo prisa.
-La palabra es “espera",
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...
Dio tal salto de alegría
A un tiempo con las dos piernas
Que a la vez que dijo ¡Viva!
Se le helaron todas venas.
desplomándose en el suelo
Como piel recién curtida,
Acabando el último verso
Del poema de su vida.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaaah...



No hay comentarios:
Publicar un comentario