La balada del crepúsculo
Oooooh, oooooh, oooooh,oooooh,
donde la rigurosa geometría de las malvas,
palpitan cual tremor de terremotos.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
La Diosa perpetua de ovalo esmalte,
Y el pájaro azul de la conciencia,
Pernoctan en los oblicuos ojos del amante,
como pernocta la duna en sus mares de arena.
La vigorosa enredadera ciñe extrañas figurillas
atracando en los puertos de la tarde;
donde los cementerios del amor son crucecillas;
con epitafios escritos directamente con sangre.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Tras abandonar sus alegrías matinales,
El corazón del ciprés, se circunda de misterios,
Logrando alcanzar con sonidos guturales,
a la mariposa de los fuegos de San Telmo.
El águila planea por la púrpura del ocaso.
La celosía de mi alma encuentra relax,
con la gloriosa cuerda del cadalso.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Llegando a la conclusión que la vida:
puede preñar mil crepúsculos;
Pero jamás mil crepúsculos
Podrán hacer renacer la balada de mi vida.”
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh,
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