Obedecí a tus sueños
La lalaila, lalaila, lalailai, lalalila
Pediste que te soñara
en mi gozo y el placer,
y eso hice yo en mi cama
justo cuando me acosté. Gua, gua, gua,
Primero crucé desiertos,
luego ríos vadeé,
y tras cruzar las montañas,
agrestes yo te encontré.
Ole, ole, ole, ole ole, y olé.
Luego monté en un caballo,
un caballos de alas blancas,
de plumas finas al tacto
que bellamente elevaba,
desde la tierra a los astros.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
El cielo cubrió de añil
y en su añil yo dormité,
con mi linda poetisa,
un encanto de mujer.
Heip, heip, heip, heip, heip...
Le pedí hacer el amor
y ella me dijo que sí,
bien presta pidió mi flor
que sin dudar se la di.
Leleleile, leleile, leleleile leleilé.
Yo me emborrache de viento
y ella de dulce pasión,
los dos pusimos contentos,
y nos dimos lo mejor.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Yo mis mieles derretidas,
níveas cual blanco joyel ,
como las nieves alpinas
del dorado atardecer.
Ella me entregó su gruta
encendida de pasión,
y comimos toda fruta
hasta dar el atracón.
Oooooh, oooooh, ooooh, oooooh.
Ahora no sé si fue cierto
o fue todo una ficción,
de las muchas que se tienen
durmiendo en la habitación.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh...
Lo cierto es que estaba dura
lo que se me levantó,
pues tiene cerebro propio
y en el no mando ni yo.
Gua, gua, gua, gua, gua, gua, gua...
Oooooh, oooooh, oooooh,oooooh...
Vaya propuesta más fina
la que se me sugirió,
amar a una poetisa
en sueño revelador.
Mi mente estaba dispuesta
y también mi corazón,
hallando ágil respuesta,
pues ágil es el amor.
Ooooo, oooooh, ooooo, oooooh...
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